Jueves 25 Junio 2026

La feria patronal de Cuautlancingo vivió una de sus noches más memorables con la presentación de Maldita Vecindad y los Hijos del Quinto Patio, agrupación que reunió a cientos de personas en un concierto cargado de nostalgia, energía y mensajes de reflexión social.

La banda celebró sus 40 años de trayectoria y los 35 años de su emblemático disco "El Circo", reafirmando la vigencia de su legado musical.

La noche en Cuautlancingo no fue una más. Entre luces, recuerdos y un mar de voces que se unieron en una sola, la legendaria banda Maldita Vecindad y los Hijos del Quinto Patio convirtió la feria patronal en una celebración de música, memoria y resistencia.

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Horas antes de subir al escenario, los integrantes de la agrupación sostuvieron un encuentro con medios de comunicación. Ahí, Roco Pachukote y el resto de la banda compartieron su alegría por regresar a Puebla, una tierra que, dijeron, conocen por su historia, sus luchas sociales y su espíritu de resistencia.

La palabra resistencia no fue casual. A cuatro décadas de trayectoria, la agrupación recordó que la música también puede ser una forma de mantenerse firme frente a las adversidades, conservar la memoria colectiva y seguir construyendo comunidad a través del arte.

A las 10:00 de la noche, la espera terminó. El escenario se iluminó y la agrupación apareció entre los aplausos de cientos de asistentes que abarrotaron el recinto. El primer mensaje fue claro: amor, paz y respeto. Tres palabras que marcarían el tono de una velada cargada de emociones.

La celebración tenía motivos especiales. La banda conmemoraba los 35 años del emblemático disco "El Circo" y sus 40 años de existencia, una historia musical que ha acompañado a varias generaciones de mexicanos.

Desde los primeros acordes, el público respondió con entusiasmo. Jóvenes, adultos y familias enteras cantaron cada estrofa, mientras otros improvisaban ruedas de baile y pasos de ska que hicieron vibrar el lugar. La fiesta estaba en marcha.

Canciones como "Pachuco""Kumbala""Perfume de Gardenia" y "Ya lo Pasado, Pasado" despertaron la nostalgia de muchos y la energía de otros tantos que descubrieron en vivo el poder de una de las agrupaciones más representativas del rock mexicano.

Pero más allá de la música, la noche también tuvo espacio para la reflexión. Entre canción y canción, Roco Pachukote dirigió mensajes de unidad y paz para el país. En uno de los momentos más emotivos del concierto, rindió homenaje a los 43 normalistas desaparecidos de Ayotzinapa, así como a todas las víctimas de la violencia en México.

El silencio respetuoso que siguió a sus palabras contrastó con la euforia de los minutos previos. Fue un instante que recordó por qué Maldita Vecindad ha trascendido generaciones: porque sus canciones no solo invitan a bailar, también a pensar, recordar y resistir.

Y así, entre acordes, mensajes de esperanza y miles de voces cantando al unísono, Cuautlancingo fue testigo de una noche en la que la música se convirtió en un acto de memoria y resistencia. Una velada donde Maldita Vecindad reafirmó que, después de 40 años, su mensaje sigue tan vigente como siempre.