Sentarse desde el privilegio generacional a criticar a las y los jóvenes, llamarlos "frágiles", "apáticos" o etiquetarlos bajo el cómodo cliché de la "generación de cristal" es fácil, pero para Viviana Ortiz Meillón, rectora del Tec de Monterrey campus Puebla, esa lectura es simplista y profundamente injusta. Detrás de la aparente hipersensibilidad juvenil hay una realidad estructural aplastante que los adultos prefieren ignorar: a las y los jóvenes de hoy les tocó un mundo mucho más hostil y adverso para salir adelante.
Afirma Viviana Ortiz en entrevista exclusiva para El Popular, periodismo de causa. Para la primera mujer en dirigir este campus en sus 23 años de historia, la juventud actual no carece de carácter; lo que le falta es un piso parejo en una sociedad que devora sus oportunidades.
Se disparan casos de depresión y ansiedadEl desencanto, la ansiedad y la depresión que hoy saturan las aulas universitarias no nacieron de la nada; son la respuesta lógica a un entorno que los desafía de forma constante. La primera rectora mujer no sólo del Tec de Monterrey, sino de las universidades privadas más importantes de Puebla, aborda con franqueza el disparo en las alarmas de salud mental tras el confinamiento: “Se han disparado los casos de depresión, de ansiedad, incluso de este desánimo por la vida y falta de motivación”. Pero en lugar de culpar a las y los estudiantes por "no aguantar", apunta al contexto: una pandemia que los aisló en una etapa crucial de desarrollo, sumada a la inmediatez digital que pulveriza sus curvas de atención y a la incertidumbre económica que los asfixia.
Ante este panorama, el reto de las instituciones educativas es dejar de enseñar como en el siglo pasado. En la era de la Inteligencia Artificial, el Tec de Monterrey ha tenido que enterrar el viejo modelo del ensayo tradicional para obligar al alumnado a resolver retos reales con empresas y organizaciones del entorno.
La entrevistada explica que se trata de una respuesta forzada para entrenar el pensamiento crítico en un escenario donde la juventud deben salir a competir desde el primer día. También puedes leer: Ansiedad y tristeza golpean más a mujeres en pobreza, advierte estudio de la UNAM Una juventud que incomoda porque ya no callaLo que las generaciones adultas confunden con "cristal", para Viviana Ortiz es en realidad un despertar crítico y una valentía que incomoda a las estructuras tradicionales.
La juventud de hoy no es frágil; al contrario, tiene la dignidad de cuestionar los abusos, las dinámicas laborales explotadoras y los entornos violentos que antes se aceptaban en silencio.
La rectora tacha de sesgo culpar a las familias modernas o a las madres trabajadoras por la "crisis" de las infancias, defendiendo que el éxito y la plenitud de las y los jóvenes dependen del compromiso y los vínculos profundos, no de discursos de culpa anticuados.
Apoyada en la evidencia científica, defiende que el bienestar de un hijo no depende de que los padres estén encerrados en casa, sino de la calidad de las conexiones genuinas y profundas que los adultos sean capaces de brindarles.
¿En qué han fallado las universidades?La autocrítica universitaria también se pone sobre la mesa durante la entrevista en las instalaciones del Tec de Monterrey. Viviana Ortiz reconoce que, históricamente, la academia falló al desentenderse del futuro laboral de sus egresados. Hoy, en un mercado laboral saturado donde ganarse la vida es cada vez más difícil, las universidades están obligadas a ser corresponsables de la empleabilidad de sus jóvenes a través de centros de vinculación profesional agresivos. También puedes leer: Puebla tiene 230 universidades, pero solo 9 son dirigidas por mujeres
El panorama parece oscuro, pero la rectora se rehúsa a ceder ante la desesperanza. Para ella, la educación es un acto de resistencia y fe en el futuro.
Viviana Ortiz es una mujer optimisma y directa. Sin tapujos reconoce que en la universidad todavía no existe paridad de género. Con franqueza, acepta que las instituciones han fallado en su rigidez burocrática y, como "defensora de la juventud", pide un cambio urgente: dejar de juzgar a las juventudes y empezar a derribar los obstáculos que, como muros invisibles, les impiden florecer.
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