Lunes 29 Junio 2026

Sentarse desde el privilegio generacional a criticar a las y los jóvenes, llamarlos "frágiles", "apáticos" o etiquetarlos bajo el cómodo cliché de la "generación de cristal" es fácil, pero para Viviana Ortiz Meillón, rectora del Tec de Monterrey campus Puebla, esa lectura es simplista y profundamente injusta.

Detrás de la aparente hipersensibilidad juvenil hay una realidad estructural aplastante que los adultos prefieren ignorar: a las y los jóvenes de hoy les tocó un mundo mucho más hostil y adverso para salir adelante.

“No quiero decir 'las generaciones de cristal' porque el mundo es más complejo en muchos sentidos para ellos. Es más difícil elegir, es más difícil ganarse la vida”

Afirma Viviana Ortiz en entrevista exclusiva para El Popular, periodismo de causa.

Para la primera mujer en dirigir este campus en sus 23 años de historia, la juventud actual no carece de carácter; lo que le falta es un piso parejo en una sociedad que devora sus oportunidades.

Vivina Ortiz es la primera mujer en dirigir este campus en sus 23 años de historia

Se disparan casos de depresión y ansiedad

El desencanto, la ansiedad y la depresión que hoy saturan las aulas universitarias no nacieron de la nada; son la respuesta lógica a un entorno que los desafía de forma constante.

La primera rectora mujer no sólo del Tec de Monterrey, sino de las universidades privadas más importantes de Puebla, aborda con franqueza el disparo en las alarmas de salud mental tras el confinamiento: “Se han disparado los casos de depresión, de ansiedad, incluso de este desánimo por la vida y falta de motivación”.

Pero en lugar de culpar a las y los estudiantes por "no aguantar", apunta al contexto: una pandemia que los aisló en una etapa crucial de desarrollo, sumada a la inmediatez digital que pulveriza sus curvas de atención y a la incertidumbre económica que los asfixia.

"Una persona para estar bien necesita tener siete dimensiones: la dimensión social, la ocupacional, la física, la financiera, la intelectual, la espiritual y la emocional”, señala.

Ante este panorama, el reto de las instituciones educativas es dejar de enseñar como en el siglo pasado. En la era de la Inteligencia Artificial, el Tec de Monterrey ha tenido que enterrar el viejo modelo del ensayo tradicional para obligar al alumnado a resolver retos reales con empresas y organizaciones del entorno.

Aborda con franqueza el disparo en las alarmas de salud mental tras el confinamiento

La entrevistada explica que se trata de una respuesta forzada para entrenar el pensamiento crítico en un escenario donde la juventud deben salir a competir desde el primer día.

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Una juventud que incomoda porque ya no calla

Lo que las generaciones adultas confunden con "cristal", para Viviana Ortiz es en realidad un despertar crítico y una valentía que incomoda a las estructuras tradicionales.

“Nuestras generaciones normalizaron las violencias, y ellos y ellas tienen ahora una mirada mucho más crítica ante lo que nosotros teníamos normalizado”, afirma.

La juventud de hoy no es frágil; al contrario, tiene la dignidad de cuestionar los abusos, las dinámicas laborales explotadoras y los entornos violentos que antes se aceptaban en silencio.

“De repente no es tan lindo que nos cuestionen como generación, pero hay que abrirse a escuchar a las juventudes para buscar nuevas formas de relación más pacíficas y respetuosas”, insiste.

La rectora tacha de sesgo culpar a las familias modernas o a las madres trabajadoras por la "crisis" de las infancias, defendiendo que el éxito y la plenitud de las y los jóvenes dependen del compromiso y los vínculos profundos, no de discursos de culpa anticuados.

La juventud de hoy no es frágil; al contrario, tiene la dignidad de cuestionar los abusos

Apoyada en la evidencia científica, defiende que el bienestar de un hijo no depende de que los padres estén encerrados en casa, sino de la calidad de las conexiones genuinas y profundas que los adultos sean capaces de brindarles.

“Hay bastante evidencia empírica, científica, que nos habla de que los niños con madres que trabajan son niños inteligentes, felices, plenos…Lo que debemos cuidar como adultos y debemos promover son familias donde los niños y las niñas tengan conexiones profundas, genuinas, auténticas, con adultos capaces de orientarles”, explica.

¿En qué han fallado las universidades?

La autocrítica universitaria también se pone sobre la mesa durante la entrevista en las instalaciones del Tec de Monterrey.

Viviana Ortiz reconoce que, históricamente, la academia falló al desentenderse del futuro laboral de sus egresados. Hoy, en un mercado laboral saturado donde ganarse la vida es cada vez más difícil, las universidades están obligadas a ser corresponsables de la empleabilidad de sus jóvenes a través de centros de vinculación profesional agresivos.

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Viviana Ortiz reconoce que, históricamente, la academia falló al desentenderse del futuro laboral de sus egresados

El panorama parece oscuro, pero la rectora se rehúsa a ceder ante la desesperanza. Para ella, la educación es un acto de resistencia y fe en el futuro.

“Quienes vivimos en el mundo de la educación vivimos en la esperanza radical. Vivimos todos los días creyendo que es posible construir una sociedad mejor. Y entre más difícil esté nuestro contexto, mayor tendrá que ser nuestra esperanza activa, nuestra esperanza constructiva”, concluye.

Viviana Ortiz es una mujer optimisma y directa. Sin tapujos reconoce que en la universidad todavía no existe paridad de género. Con franqueza, acepta que las instituciones han fallado en su rigidez burocrática y, como "defensora de la juventud", pide un cambio urgente: dejar de juzgar a las juventudes y empezar a derribar los obstáculos que, como muros invisibles, les impiden florecer.