En el marco del Día Internacional del Trabajo Doméstico, la precariedad laboral que enfrenta este sector persiste en México, pues nueve de cada 10 personas dedicadas al trabajo doméstico remunerado son mujeres y 95 por ciento trabaja en condiciones de informalidad, sin acceso efectivo a seguridad social, prestaciones o contratos escritos. Datos de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) indican que alrededor de 2.5 millones de personas se dedican al trabajo doméstico remunerado en el país. De ellas, casi nueve de cada 10 son mujeres, lo que refleja la profunda brecha de género que persiste en esta actividad. Además, 69.5 por ciento carece de prestaciones laborales y la mayoría no cuenta con un contrato por escrito, pese a que la legislación mexicana reconoce actualmente derechos como la afiliación al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), vacaciones, aguinaldo y otras prestaciones previstas en la Ley Federal del Trabajo.
Especialistas advierten que las modificaciones legales no se han traducido en garantías efectivas para la mayoría de las personas trabajadoras del hogar, debido a la persistencia de la informalidad y a la falta de mecanismos eficaces para hacer cumplir sus derechos. La precariedad también alcanza al trabajo doméstico y de cuidados no remunerado, cuyo valor económico representa más de una cuarta parte del Producto Interno Bruto (PIB) nacional, de acuerdo con la Cuenta Satélite del Trabajo No Remunerado de los Hogares 2025 del INEGI. Te puede interesar: Puebla no logra reducir la informalidad laboral entre las mujeres Sin embargo, las mujeres continúan realizando la mayor parte de estas actividades, tanto en sus propios hogares como en el mercado laboral remunerado, lo que mantiene una distribución desigual de las tareas de cuidado y reproduce brechas económicas y laborales. Por ello, especialistas y organizaciones han insistido en la necesidad de consolidar un Sistema Nacional de Cuidados que incorpore a las personas trabajadoras del hogar y permita redistribuir las responsabilidades entre el Estado, las familias, las empresas y la comunidad. Puebla deja a miles de trabajadoras del hogar fuera de la seguridad socialEn Puebla, de acuerdo con el Sistema de Información Económica Laboral (SIEL) de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS), con base en información de la ENOE del INEGI, durante el primer trimestre de 2026 había 147 mil 200 personas ocupadas en el trabajo doméstico informal.
El sector se mantiene entre los más afectados por la falta de formalidad laboral y por las condiciones críticas de contratación. Los registros disponibles indican que apenas alrededor del 1 por ciento de las trabajadoras del hogar en Puebla cuenta con afiliación al IMSS, lo que deja a más de 113 mil trabajadoras sin acceso efectivo a esta prestación y bajo condiciones de informalidad. La situación ocurre en un estado donde la tasa general de informalidad laboral alcanza 72.1 por ciento, lo que coloca a Puebla como la segunda entidad con mayor informalidad laboral del país. Finalmente especialistas reconocen que el reto no se limita al reconocimiento legal de derechos, sino a garantizar que estos puedan ejercerse efectivamente y que el trabajo doméstico deje de permanecer entre las actividades laborales más precarizadas del país. |