Jueves 30 Julio 2026

¿Cuántos alimentos ultraprocesados consumes cada semana?

Aunque la mayoría de las personas difícilmente podría responder con precisión, las cifras muestran que en México cada habitante compra en promedio 212 kilogramos de estos productos al año, lo que coloca al país como el principal productor y distribuidor de ultraprocesados en América Latina y el cuarto consumidor a nivel mundial, de acuerdo con datos del Laboratorio de Datos contra la Obesidad (LabDO), con base en estadísticas de la Organización Panamericana de la Salud (OPS).

Entre los alimentos ultraprocesados se encuentran bebidas azucaradas, botanas saladas, galletas, dulces, chocolates, pan de caja y pan dulce, así como sopas instantáneas y otros productos elaborados industrialmente con altos niveles de azúcares, sodio, grasas y aditivos.

Cada mexicano compra en promedio 212 kilogramos de alimentos ultraprocesados al año, una cifra que coloca al país entre los mayores consumidores del mundo.

Este patrón de consumo coincide con los indicadores nacionales sobre sobrepeso y obesidad. De acuerdo con el Instituto Nacional de Salud Pública (INSP), más de siete de cada diez personas adultas presentan exceso de peso, condición que también afecta al 37.3 por ciento de los niños de entre cinco y 11 años y al 7.7 por ciento de los menores de cinco años, lo que representa cerca de cuatro millones de niñas y niños.

A estas cifras se suma que más del 70 por ciento de la población mexicana consume de manera habitual alimentos ultraprocesados, mientras que el acceso a frutas, verduras y proteínas frescas continúa siendo limitado, particularmente entre los hogares con menores ingresos, según datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

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Especialistas advirtieron que el consumo frecuente de estos productos se asocia con un mayor riesgo de desarrollar obesidad, diabetes tipo 2, hipertensión, enfermedades cardiovasculares y otros padecimientos crónicos no transmisibles, debido a su elevada concentración de ingredientes críticos y a su bajo aporte nutricional.

Frente a este panorama, el LabDO insistió en fortalecer las políticas públicas orientadas a mejorar la alimentación de la población, entre ellas el etiquetado frontal de advertencia, la regulación de la publicidad dirigida a menores de edad y el impulso al consumo de alimentos frescos y de preparaciones tradicionales.