Mucho antes de la llegada de los conquistadores españoles en 1519 y del reciente anuncio oficial, el emblemático corredor entre el Popocatépetl e Iztaccíhuatl ya contaba con una denominación propia arraigada en la lengua náhuatl: Tlamacaxco.
De acuerdo con registros de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP) y la memoria oral de municipios como Amecameca, Santiago Xalitzintla y San Nicolás de los Ranchos, Tlamacaxco (o Tlamacazco) se traduce como "Lugar de Arriba" o "Paso de Arriba". La toponimia de la zona resguarda la historia de un territorio donde comunidades como los tlaxcaltecas y huejotzincas transitaban activamente. Hoy en día, los habitantes de las faldas volcánicas mantienen viva la memoria de Tlamacaxco, un término que refleja la identidad lingüística y la riqueza cultural que ha caracterizado a este puerto de montaña desde tiempos ancestrales. Te puede interesar: Sheinbaum defiende propuesta de cambio de nombre al Paso de Cortés en Puebla El debate sobre rebautizar El Paso de CortésRecientemente, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, propuso renombrar formalmente el sitio durante el Día Internacional de los Pueblos Indígenas. "Les propongo que dejemos de llamar Paso de Cortés a este territorio, porque por aquí pasaron los pueblos mucho antes. Así que el día de hoy llamemos a este paso el Paso de los Pueblos Indígenas", expresó la mandataria para argumentar la reivindicación de las comunidades originarias. Este histórico puerto de montaña se encuentra en el centro de la atención pública al revalorarse su legado cultural, donde la iniciativa de rebautizarlo bajo la denominación de los pueblos originarios coincide con la memoria de Tlamacaxco, el nombre náhuatl con el que los antiguos pobladores ya identificaban a este punto de encuentro volcánico. |