Hasta el domingo pasado, la vida de Raúl Alberto González Martínez transcurría en una aparente y pacífica normalidad. Nada en la dinámica con la madre de su hijo, Alana Orduño, presagiaba la tormenta institucional que estaba por desatarse. Los tres, Alana, Raúl y el pequeño Lorenzo, habían comido juntos en Cholula, hablaban sobre las próximas vacaciones familiares a Cancún y mantenían los acuerdos habituales. Sin embargo, un día después, el mundo se le vino encima cuando se enteraron por las redes sociales de que existía una Alerta Amber que buscaba a su pequeño Lorenzo, de apenas tres años. La rutina desde hace tres años: comer con los abuelosPara Raúl, la noticia fue un golpe devastador e inexplicable. Ese lunes se encontraba en casa de sus padres -los abuelos de Lorenzo- cumpliendo con la rutina familiar que mantenían desde hacía tres años cuando nació el pequeño Lorenzo. “Hasta el domingo nuestra vida era normal”, recuerda Raúl el último instante de serenidad antes de que el suelo se le moviera por completo. Raúl relata que el lunes durante la comida con sus padres le pareció extraño que su pareja comenzara a llamarlo repetidamente para preguntarle dónde se encontraba y a qué hora regresaría. “Empezó a llamar demasiado y no con los mejores modos… Cuando nunca me llamaba”, cuenta Raúl su historia en exclusiva para El Popular, periodismo con causa. Ante la presión y los fuertes reclamos de su cónyuge, Raúl cuenta que no quiso ir a su domicilio con Lorenzo, considerando que esto podría significar un episodio más de violencia para su pequeño. Después de hablar con su abogado, asegura haber tomado la decisión de pasar la noche en un hotel con Lorenzo y su abuela paterna. La defensa legal de Raúl sostiene que la madre, en todo momento, sabía que Lorenzo estaba acompañado por su padre, por lo que considera que este elemento deberá ser tomado en cuenta al revisar las circunstancias en las que posteriormente se levantó la Alerta Amber. “Ella sabía que estaba con el papá”, aseguró el penalista Rodolfo Aragón Mijangos.
La alerta que resonó por todo PueblaMientras el niño jugaba y comía en un entorno seguro y conocido, su fotografía se viralizaba en redes sociales bajo la etiqueta de sustracción ilegal. De pronto, el entorno del menor de edad, su escuela y su club deportivo conocían una ficha de búsqueda que convertía un conflicto familiar privado en un espectáculo público.
El pasado martes, luego de ser emitida la Alerta Amber, Alana Orduño, madre del menor de edad, declaró ante medios de comunicación que promovió una demanda de guarda y custodia y, por eso, acusó a Raúl de sustracción de menores. Sin embargo, Raúl y su abogado insisten que hasta el momento de esta entrevista no había sido notificado formalmente de alguna resolución judicial que le impida permanecer con su hijo.
Cuando la comunicación colapsó entre la parejaDe acuerdo con la versión de Raúl, detrás de la Alerta Amber no había un rapto ni una desaparición, sino el colapso de la comunicación entre dos padres que no lograron encauzar sus desacuerdos, Tiempo atrás, la relación ya había presentado episodios de tensión y desacuerdos en la crianza; incluso existió un proceso legal previo por guarda y custodia (expediente 12025 17 99/2025) que Raúl promovió pero que decidió pausar con la esperanza de salvar a su familia y darle estabilidad al niño. “Raúl me va a ver y me dice que quiere hacer un último esfuerzo por salvar a su familia y me pide que me desista de la demanda”, relató Rodolfo Aragón. El abogado reconoció que aquel procedimiento quedó concluido jurídicamente y que las pruebas presentadas entonces tendrían que incorporarse nuevamente en el litigio actual. Con el paso de los meses, la relación no prosperó y Alana Orduño promovió -según declaró en SICOM, el canal de noticias del gobierno del estado-, un nuevo juicio de custodia del cual Raúl asegura no haber sido notificado formalmente. La Físcalía General arma operativo sin orden judicial de por medioEl momento más crítico de esta tormenta legal ocurrió a la medianoche posterior a la alerta, cuando agentes de la Fiscarlía General del Estado irrumpieron en el cuarto del hotel donde Raúl se resguardaba con el pequeño Lorenzo y su abuela materna presagiando que algo andaba mal con su pareja
Más detalles: Caso Lorenzo exhibe falta de protocolos y abuso de la Fiscalía de Puebla El abogado cuestionó que durante el operativo no hubiera personal del DIF acompañando el procedimiento, particularmente por tratarse de un niño de tres años. Para proteger legalmente al menor de edad y defender su derecho como padre, el abogado Rodolfo Aragón precisa que Raúl cuenta con un amparo federal vigente con suspensión provisional para no ser separado de Lorenzo. Asimismo, ante la escalada del conflicto, la Fiscalía General del Estado le concedió a Raúl y a Lorenzo medidas de protección que incluyen vigilancia policiaca en su domicilio y la orden para que la madre se abstenga de conductas de intimidación. Hoy, mientras el proceso por la custodia sigue su curso en los juzgados de lo familiar, Raúl busca reconstruir la cotidianidad de Lorenzo entre sus juguetes, su recámara y sus clases de natación. Actualmente, el caso se mantiene en trámite en la Fiscalía General del Estado y en los juzgados de lo familiar correspondientes, donde se desahogarán las pruebas documentales, testimoniales y los peritajes psicológicos para determinar la custodia definitiva de Lorenzo y resolver la situación jurídica de ambas partes. |