Viernes 09 Octubre 2026

La crisis de desapariciones en México, con 130 mil 425 personas desaparecidas y no localizadas, llegó al Vaticano a través de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), que entregó al papa León XIV el libro Un nombre, mil voces, dedicado a las víctimas y a sus familias.

El presidente de la CEM, monseñor Ramón Castro Castro, hizo entrega de la publicación, en un acto con el que la Iglesia católica reiteró su exigencia de verdad, justicia, atención a la crisis forense y fin de la impunidad ante la persistencia de miles de casos sin resolver.

A través de sus redes sociales, el Episcopado Mexicano y el Diálogo Nacional por la Paz, movimiento impulsado por la CEM, la Compañía de Jesús y diversas organizaciones, señalaron que las familias buscadoras merecen respuestas y que la sociedad no puede normalizar la ausencia de quienes siguen sin ser localizados.

“Seguimos alzando la voz por la verdad, la justicia, la responsabilidad ante la crisis forense y el fin de la impunidad. No apartaremos la mirada. Cada nombre importa. Cada vida cuenta. Hasta encontrarles”, expresaron.

De acuerdo con cifras de la Comisión Nacional de Búsqueda, México registra 130 mil 425 personas desaparecidas y no localizadas. De ese total, 103 mil 151 son hombres, 26 mil 954 mujeres y en 320 casos no se ha determinado el sexo.

Las entidades con mayor número de personas desaparecidas son Jalisco, Tamaulipas y Estado de México, de acuerdo con los datos citados por la Comisión Nacional de Búsqueda.

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La entrega del libro al pontífice se suma a otras acciones promovidas por la Iglesia católica para acompañar a las familias y contribuir a la búsqueda de personas, en medio de las exigencias de colectivos para esclarecer los casos, identificar restos humanos y garantizar condiciones de seguridad para quienes buscan a sus seres queridos.

En agosto de 2026, la Arquidiócesis Primada de México (APM) pidió instalar buzones de paz en las comunidades parroquiales como una herramienta para recibir información que pueda contribuir a localizar a personas desaparecidas y brindar apoyo a los colectivos de búsqueda.

Los buzones de paz son espacios físicos colocados en iglesias y otros puntos comunitarios para recibir de manera anónima datos sobre personas desaparecidas.

Estos buzones son espacios físicos colocados en iglesias y otros puntos comunitarios para recibir de manera anónima datos sobre posibles paraderos, fosas clandestinas o ubicaciones de restos humanos, sin exponer directamente a quienes aportan información.

También permiten depositar mensajes de solidaridad, oraciones y notas de aliento para las familias buscadoras, que enfrentan la incertidumbre de no saber dónde están sus seres queridos.