Martes 17 Marzo 2026

En ciudades como México, Guadalajara, Monterrey y Puebla se ha vuelto más caro vivir, particularmente en las zonas cercanas a los centros de actividad económica, donde se concentran el empleo y los servicios.

De acuerdo con un análisis del Instituto del Fondo Nacional de la Vivienda para los Trabajadores (Infonavit), el precio de la vivienda en estas áreas puede alcanzar hasta 2.5 veces el promedio urbano, lo que ha generado cambios en la forma en que las familias eligen dónde habitar.

El estudio advierte que, ante estos costos, muchas personas optan por vivir en zonas más alejadas de sus centros de trabajo, donde el suelo es más accesible. Sin embargo, esta decisión implica mayores tiempos de traslado, incremento en el gasto de transporte y menor acceso a servicios y oportunidades laborales.

Puebla se encuentra entre las ciudades donde vivir en zonas céntricas cuesta hasta 2.5 veces más.

La investigación analiza los patrones espaciales de ocho ciudades del país: Ciudad de México, Guadalajara, Monterrey, Puebla, Tijuana, Toluca, León y Ciudad Juárez, con el objetivo de identificar la localización de los principales centros de negocios y cómo varía el valor de la vivienda conforme aumenta la distancia a estos puntos.

Para ello, se utilizó información de masa salarial a nivel de código postal, lo que permitió ubicar las zonas con mayor concentración de actividad económica formal y de empleos mejor remunerados.

Los resultados muestran que el empleo se concentra en áreas específicas dentro de cada ciudad. En el caso de la capital del país, por ejemplo, una proporción significativa de la masa salarial se ubica en un número reducido de códigos postales, lo que confirma la existencia de centros económicos bien definidos.

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A partir de esta concentración, se configura un patrón urbano en el que, conforme aumenta la distancia a estos centros, disminuyen la densidad poblacional, los ingresos de los habitantes y los precios de la vivienda.

Este comportamiento corresponde al modelo de ciudad monocéntrica, en el que la actividad económica se agrupa en un núcleo central que atrae empleo, comercio y servicios, elevando la demanda de vivienda en sus alrededores.

No obstante, el análisis también identifica que algunas ciudades comienzan a presentar cambios, con la aparición de nuevos polos de actividad económica fuera del centro tradicional, lo que modifica gradualmente la distribución del empleo y el valor del suelo.