Jueves 05 Marzo 2026

El 8 de marzo es el momento más visible del movimiento feminista, pero no es el único. Detrás de las mantas, consignas y contingentes que toman las calles en el Día Internacional de la Mujer, hay colectivas que trabajan todo el año con talleres, círculos de acompañamiento, asesorías legales, actividades culturales y formación política. El 8M es apenas una expresión pública de procesos organizativos que no se detienen.

En Puebla, la diversidad de posturas y estrategias no solo se refleja en la manera en que cada grupo marcha, o decide no hacerlo, sino en el tipo de trabajo comunitario que sostienen durante los otros 364 días.

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Búsqueda y memoria permanente

Voz de los Desaparecidos en Puebla, encabezado por María Luisa Núñez Barojas, mantiene una agenda constante de búsqueda, ruedas de prensa, mesas de diálogo con autoridades y acciones de memoria para personas desaparecidas.

El 8M colocan las fichas de búsqueda en el espacio público, pero durante el año realizan acompañamiento a familias, seguimiento a carpetas de investigación y actividades para visibilizar la crisis de desapariciones en el estado.

Su causa: verdad y justicia para sus hijas e hijos.

Asesoría legal y formación en derechos

Por las Mujeres de Puebla ha combinado la movilización en calle con asesoría jurídica gratuita para víctimas de violencia. Detrás de este proyecto participan abogadas y activistas que articulan talleres sobre denuncia, derechos y rutas de atención institucional.

Su apuesta es que la protesta no quede solo en consigna, sino que se traduzca en herramientas concretas para que las mujeres accedan a la justicia.

En esta misma lógica de articulación amplia se encuentra Latido Común, red que agrupa a diversas organizaciones y defensoras. Además de convocar a marchas, impulsan espacios de formación, foros y pronunciamientos conjuntos en coyunturas clave.

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Feminismo comunitario, arte y redes de cuidado

Colectivas como Tribu Malala trabajan con jóvenes y promueven talleres y espacios de acompañamiento para quienes participan por primera vez en movilizaciones.

Red de Mujeres Artistas apuesta por el arte como herramienta política: intervenciones, performance y exposiciones que visibilizan violencias de género y la memoria de víctimas.

Por su parte, Morras Sororas ha fortalecido redes de cuidado, acompañamiento emocional y orientación para mujeres en situación de violencia.

En tanto, Feminista de Acero ha colocado en el centro la memoria de víctimas de feminicidio, realizando actividades simbólicas y llamados a no olvidar los nombres de mujeres asesinadas.

Posturas críticas y agendas propias

El Frente Radical Feminista de Puebla ha sostenido una postura separatista y crítica frente a la organización de algunas marchas. Además de definir su participación, o ausencia, el 8M, realizan posicionamientos políticos y actividades de reflexión feminista durante el año.

En el caso de Las Chicas de la 14, lideradas por activistas como Janet Xelhua, su trabajo se centra en la defensa de derechos laborales de trabajadoras sexuales. Organizan pronunciamientos, actividades informativas y denuncias contra violencia y discriminación, incluso dentro de espacios feministas.

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Feminismo con causa y debate público

En medios locales como El Popular se ha documentado cómo distintas colectivas impulsan lo que denominan “feminismo con causa”: no solo movilización, sino incidencia política, pedagogía feminista y exigencia de políticas públicas con perspectiva de género.

Las estrategias son diversas: talleres en universidades, conferencias, mercaditas solidarias, círculos de lectura, acompañamiento jurídico y emocional, intervenciones artísticas y monitoreo de casos de violencia.

Un movimiento plural y permanente

El 8M en Puebla no es un punto de partida, sino un punto de encuentro. Detrás de cada contingente hay mujeres organizadas que sostienen procesos comunitarios, jurídicos, culturales y políticos durante todo el año.

La diversidad de colectivas, con liderazgos visibles y trabajo de base, muestra que el movimiento feminista en el estado es amplio, plural y en constante construcción. Marchen o no marchen, todas coinciden en una exigencia central: justicia, seguridad y derechos plenos para las mujeres.