Martes 19 Mayo 2026

En los campos de San Agustín Atzompa, comunidad perteneciente al municipio de San Lorenzo Chiautzingo, florece una de las variedades de rosa más llamativas y poco comunes de la región: las llamadas rosas “Cleopatra”, reconocidas por sus pétalos combinados en tonos rosa intenso y blanco aperlado.

Estas flores destacan por su apariencia exótica y elegante, ya que ninguna florece exactamente igual a otra. Sus pétalos jaspeados, con manchas y líneas irregulares, han convertido a esta variedad en una de las más apreciadas para arreglos florales y decoraciones especiales.

Solo dos productores cultivan rosas “Cleopatra”

En la comunidad únicamente dos productores se dedican al cultivo de esta variedad, considerada delicada y de alto cuidado debido a las condiciones que requiere para desarrollarse correctamente.

 

Uno de ellos es don Efigenio, productor local que desde hace varios años trabaja en la siembra y cosecha de cientos de rollos de flores “Cleopatra”, planta que ha llamado la atención de compradores y comerciantes por su singular belleza.

El productor explicó que el cultivo requiere paciencia, dedicación y cuidado constante, desde la preparación de la tierra hasta el control de temperatura y humedad dentro de los invernaderos.

Además, señaló que estas rosas son más sensibles que otras variedades tradicionales, por lo que mantener la calidad de sus pétalos representa un trabajo diario.

Flores poblanas llegan a distintos mercados

La producción de rosas en San Agustín Atzompa forma parte de una actividad que durante años ha dado identidad y sustento económico a familias de la región.

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Los campos florales de esta zona abastecen mercados locales y centrales de abasto en distintos puntos del país.

 

Además de su valor comercial, las rosas “Cleopatra” representan una muestra de la riqueza agrícola y natural de Chiautzingo, donde productores continúan apostando por variedades innovadoras para destacar la calidad de las flores poblanas.

Entre surcos e invernaderos, estas rosas continúan floreciendo como símbolo del trabajo del campo y de la creatividad de quienes buscan ofrecer una forma distinta y extraordinaria de admirar las flores.