La Sierra Norte de Puebla vuelve a aparecer en la ruta de los proyectos energéticos del país. El Plan Estratégico de Pemex 2025-2035 contempla la exploración de hidrocarburos no convencionales mediante fractura hidráulica (fracking) en municipios de la entidad ubicados dentro de la cuenca Tampico-Misantla, considerada estratégica para la extracción de gas y petróleo. Los municipios de Pantepec, Francisco Z. Mena y Venustiano Carranza formarían parte de las zonas donde podrían desarrollarse futuras actividades de exploración relacionadas con este tipo de yacimientos. La fractura hidráulica consiste en la inyección de agua, arena y aditivos químicos a alta presión para liberar hidrocarburos atrapados en formaciones rocosas profundas. Su aplicación ha generado debate debido a los posibles efectos sobre los recursos naturales y las comunidades asentadas en las áreas de influencia.
Investigaciones de la Alianza Mexicana contra el Fracking señalan que en la región se han perforado al menos 233 pozos utilizando esta técnica. De acuerdo con la organización, cada pozo puede requerir entre 9 y 29 millones de litros de agua, volumen que compite con el abastecimiento destinado al consumo humano y a las actividades agrícolas. Te puede interesar: Organizaciones civiles rechazan el fracking en México Las organizaciones también advierten que el uso de compuestos químicos en los procesos de fracturación puede representar riesgos para acuíferos, ríos y cuerpos de agua en caso de filtraciones, además de generar emisiones asociadas a problemas de calidad del aire. La región contemplada por Pemex forma parte de la provincia petrolera Tampico-Misantla, que abarca municipios de Puebla, Veracruz e Hidalgo. Se trata de una zona con importante riqueza ambiental, presencia de comunidades indígenas y una actividad agrícola que depende en gran medida de la disponibilidad de agua. Productores incorporados al programa federal Sembrando Vida también han manifestado preocupación por los posibles efectos de la actividad extractiva sobre miles de hectáreas de cultivo, ante escenarios relacionados con derrames, contaminación o reducción en la disponibilidad del recurso hídrico. Por su parte, colectivos como el Consejo Tiyat Tlali han mantenido una postura crítica frente a los proyectos de extracción de hidrocarburos en la región y han impulsado acciones de información y defensa territorial, al señalar la necesidad de garantizar mecanismos adecuados de consulta y participación para las comunidades involucradas.
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