Lunes 28 Septiembre 2026

La proliferación acelerada de centros de datos en territorio nacional —impulsada por el auge de la inteligencia artificial y gigantes tecnológicos como Amazon, Microsoft y CloudHQ— representa una amenaza directa para la seguridad hídrica y energética del país si no se establece una política pública federal vinculante, alertó la organización Oxfam México al presentar el informe La huella que dejan las nubes: los centros de datos y las desigualdades.

El documento advierte que México corre el riesgo de consolidar un modelo de "extractivismo digital", en el cual los territorios del Sur Global funcionan como proveedores intensivos de agua y energía para sostener la economía digital global, mientras los costos sociales y ambientales son trasladados a las comunidades locales con escasos beneficios en materia de empleo y desarrollo.

La demanda hídrica de los centros de datos compite directamente con el suministro de la población en regiones bajo contingencia hídrica.

A nivel global, la industria de los centros de datos ya representa el 1.5 por ciento del consumo eléctrico mundial y proyecta un crecimiento anual del 16 por ciento rumbo a 2030. En México, esta expansión ha encontrado facilidades operativas debido a marcos regulatorios débiles que catalogan a estos complejos como simples empresas de servicios, exentándolos de presentar Manifestaciones de Impacto Ambiental (MIA) o del pago de impuestos por emisiones contaminantes.

Oxfam documentó casos donde la demanda eléctrica proyectada por una sola firma para sus proyectos en el país alcanza los 900 Megavatios (MW), volumen comparable al consumo de 2.6 millones de hogares en un año. En materia hídrica, mientras diversas entidades enfrentan sequías severas, campus individuales de almacenamiento de datos cuentan con permisos para extraer hasta 25 millones de litros de agua subterránea al año.

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Asimismo, la investigación desmitificó el impacto laboral de la industria, señalando que tras la fase de construcción las instalaciones operan en promedio con solo 200 empleos directos, lejos de las decenas de miles ofertados en campañas corporativas de relaciones públicas.

Ante este escenario, el organismo internacional urgió al Gobierno de México a normar el sector mediante estándares estrictos de transparencia, ordenamiento ambiental riguroso, cancelación de incentivos fiscales injustificados y una delimitación clara al consumo de recursos naturales estratégicos.

Según datos de la plataforma Data Center Map citados en reportes recientes de 2026, en México operan alrededor de 66 centros de datos. Querétaro concentra la mayor cantidad con 19 instalaciones y se consolida como el principal polo del sector (además de reunir cerca del 72% de la capacidad instalada en megawatts del país).

Le siguen la Ciudad de México con 15, Guadalajara (Jalisco) con 8, Monterrey (Nuevo León) con 7 y Mérida (Yucatán) con 5. También hay presencia en el Estado de México (Toluca) y Guanajuato con dos cada uno, mientras que entidades como Sonora (Hermosillo y Nogales), Baja California (Tijuana), San Luis Potosí, Durango, Colima (Manzanillo) y otros municipios de Guanajuato (como León y Celaya) cuentan con al menos una instalación en operación.