Aunque un mar de color azul intenso puede parecer una buena señal, científicos han detectado que algunas zonas del océano Pacífico están perdiendo su tonalidad verdosa, y eso podría representar un problema para la vida marina. El cambio está relacionado con una posible disminución del fitoplancton, unos organismos microscópicos de los que depende la alimentación de numerosas especies. Las observaciones fueron realizadas mediante satélites de la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA), que identificaron variaciones en el color del agua del Pacífico ecuatorial durante 2026. Detrás de esta transformación se encuentra el fenómeno climático de El Niño, que provoca un calentamiento anormal de las aguas del océano y modifica las condiciones que permiten el desarrollo de estos pequeños organismos. ¿Por qué el mar más azul puede ser una mala señal?El océano no tiene el mismo color en todas partes. En algunas regiones, el agua adquiere tonalidades verdes debido a la presencia de fitoplancton. Estos organismos microscópicos realizan la fotosíntesis, al igual que las plantas terrestres, y son una de las principales fuentes de alimento para otras especies marinas. Cuando sus poblaciones disminuyen, también puede reducirse la presencia de pigmentos verdes en el agua, lo que hace que el océano refleje una tonalidad más azulada. El problema no es el color en sí, sino lo que podría estar ocurriendo debajo de la superficie pues, menos fitoplancton significa menos alimento disponible para numerosos organismos marinos. ¿Qué tiene que ver El Niño con el cambio de color del océano?El fenómeno de El Niño provoca que ciertas regiones del Pacífico tropical registren temperaturas más altas de lo habitual, además de modificar los vientos y las corrientes marinas.
En condiciones normales, los vientos ayudan a que el agua fría de las profundidades, rica en nutrientes, suba hacia la superficie. Este proceso se conoce como afloramiento y permite que el fitoplancton encuentre los recursos necesarios para crecer. Sin embargo, cuando los vientos alisios se debilitan durante El Niño, disminuye el ascenso de agua rica en nutrientes en determinadas zonas del océano. Como consecuencia, el fitoplancton puede encontrar menos alimento para desarrollarse y sus poblaciones pueden reducirse, provocando cambios en la coloración del agua. Una de las primeras señales del fenómeno se observó en enero de 2026, cuando satélites detectaron una onda Kelvin cerca de Micronesia, capaz de transportar agua cálida a través de grandes distancias. NASA detecta cambios en el océano desde el espacioPara estudiar lo que ocurre en el Pacífico, la NASA utiliza el satélite PACE, equipado con instrumentos capaces de identificar pequeñas variaciones en el color del agua. Al comparar las observaciones con las del año anterior, los investigadores detectaron que algunas regiones del océano mostraban menos tonos verdes y más azules. Por su parte, la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) reportó que, en algunos sectores del Pacífico ecuatorial oriental, las temperaturas superficiales superaron en más de cuatro grados Celsius los valores habituales.
Te puede interesar: Ríos de México, contaminados con más de mil sustancias químicas, revela Greenpeace De acuerdo con el informe citado, la agencia estimó una probabilidad del 83 por ciento de que el episodio de El Niño alcanzara una intensidad histórica entre octubre y diciembre. ¿Qué consecuencias podría tener para los animales marinos?La principal preocupación de los científicos es que el fitoplancton se encuentra en la base de la cadena alimentaria del océano. Muchos organismos pequeños se alimentan de él y, a su vez, sirven de alimento para peces y otras especies de mayor tamaño. Si disminuye la cantidad de fitoplancton, algunos animales podrían encontrar menos comida y verse obligados a desplazarse hacia otras regiones. No obstante, el cambio de color del mar no significa que toda la vida marina esté desapareciendo. Las imágenes satelitales permiten identificar modificaciones en las condiciones del océano, pero por sí solas no determinan cuántos organismos se han perdido. |