28 Diciembre 2025

Cada 31 de diciembre, millones de personas esperan la medianoche con un ritual que nunca pasa de moda: comer doce uvas al ritmo de las campanadas. Cada uva representa un mes del año y un deseo que se espera cumplir durante los próximos 12 meses.

Esta tradición tiene su origen en España, a finales del siglo XIX. Una teoría dice que surgió como una broma de la gente común hacia la burguesía, que celebraba con uvas y champaña. Otra versión cuenta que en 1909 hubo una sobreproducción de uvas en Alicante, y los productores impulsaron la idea de comerlas al compás de las campanadas para evitar desperdicios.

Con el tiempo, la costumbre cruzó el océano y se arraigó en México, convirtiéndose en uno de los rituales más esperados de Año Nuevo. Al comer cada uva, se pide un deseo: salud, amor, trabajo, dinero o éxito personal. 

Algunos incluso combinan esta tradición con otros rituales, como usar ropa interior amarilla o roja, o escribir sus metas en un papel para visualizarlas mientras disfrutan las uvas.

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El secreto está en la precisión: las uvas deben estar listas antes de que suenen las doce campanadas de medianoche, justo al dar la bienvenida al 1 de enero. De esta forma, cada uva se convierte en un símbolo de esperanza, buenos deseos y nuevos comienzos, y transforma la Nochevieja en un momento cargado de ilusión y alegría.