El Pato Merlín, el ave que pasó de acompañar a su dueña a vender agua embotellada en las calles del Centro Histórico de la Ciudad de México a convertirse en uno de los personajes más populares del Mundial 2026, ya dio el siguiente paso hacia la protección de su imagen como fenómeno viral. La Secretaría de Economía y el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI) informaron que fueron recibidas formalmente las solicitudes para registrar la marca "Pato Merlín" y su diseño tridimensional, presentadas el pasado 22 de junio por Karla Ivette Gómez López, propietaria del ave. Con las solicitudes identificadas con los números 3646513 y 3646554, comenzó el procedimiento administrativo para proteger legalmente el nombre y la imagen del pato en rubros relacionados con educación, formación, entretenimiento, actividades deportivas y culturales, entre otros servicios previstos por la legislación en materia de propiedad industrial. El IMPI entregó a la solicitante la constancia oficial que acredita el inicio del trámite. Durante el acto, el secretario de Economía, Marcelo Ebrard Casaubon, señaló que todas las solicitudes de registro de marca son sometidas a un análisis técnico y jurídico para garantizar certeza y legalidad en la protección de los derechos de propiedad industrial.
Por su parte, el director general del IMPI, Vidal Llerenas, afirmó que "es un hecho público y notorio que el Pato Merlín es una mascota de la familia de Karla Ivette Gómez, a quien pertenece la marca", al destacar la importancia de reconocer y proteger este tipo de activos conforme a la ley. La historia de Merlín se convirtió en uno de los fenómenos sociales más inesperados de la Copa del Mundo. Lo que comenzó como la rutina diaria de un pato que acompañaba a su dueña a vender agua embotellada terminó por conquistar a miles de aficionados dentro y fuera de México. Te puede interesar: De vender aguas a visitar a Sheinbaum: así llegó el Pato Merlín al Palacio Nacional Con su característico jersey de la Selección Mexicana, el ave ganó popularidad en redes sociales y entre turistas nacionales y extranjeros, al grado de convertirse de manera espontánea en un embajador mundialista, superando en notoriedad a campañas publicitarias, mascotas oficiales y estrategias de marketing diseñadas para el torneo.
Mientras los organizadores impulsaban personajes creados para representar al Mundial, fue un pato de las calles de la capital del país el que captó la atención del público, consolidándose como uno de los símbolos más entrañables y virales de la justa futbolística. |