Sábado 18 Julio 2026

A unas horas de la gran final de la Copa Mundial de Futbol 2026, especialistas señalaron que el torneo dejó en México un efecto poco habitual: durante las semanas en que el país fue sede de partidos, el futbol logró reunir a personas de distintas ideologías, condiciones económicas y posturas sociales en torno a una misma celebración.

El académico de la Facultad de Estudios Superiores Aragón de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Hugo Luis Sánchez Gudiño, consideró que la justa mundialista abrió un paréntesis en la polarización social que vive el país, especialmente durante los encuentros de la Selección Mexicana.

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De acuerdo con el especialista, el ambiente mundialista permitió que personas de diferentes ideologías y clases sociales compartieran espacios de celebración, generando una identidad colectiva que difícilmente se observa en otros contextos.

Explicó que el futbol volvió a demostrar su capacidad como fenómeno cultural de masas, capaz de reunir a miles de personas en torno a un mismo objetivo.

Sin embargo, advirtió que este efecto fue temporal y estuvo ligado al desempeño deportivo, pues históricamente las derrotas suelen transformar la euforia en frustración e incluso en expresiones de violencia entre algunos sectores de la afición.

El Mundial 2026 logró unir a un México polarizado / Archivo EsImagen

La fiesta se vivió más allá de los estadios

El investigador también señaló que, aunque el Mundial 2026 fue uno de los más costosos para asistir a los estadios, ello no impidió que millones de personas siguieran los partidos desde plazas públicas, Fan Fest, restaurantes, hogares y espacios comunitarios.

Recordó que, durante el torneo, miles de aficionados celebraron los encuentros de México en sitios emblemáticos como el Ángel de la Independencia, el Zócalo de la Ciudad de México y diversas plazas en todo el país, lo que confirmó que la experiencia mundialista trascendió los recintos deportivos.

Un Mundial que también convivió con la protesta social

Hugo Luis Sánchez Gudiño explicó que, al igual que ocurrió en los Mundiales de México 1970 y 1986, la edición de 2026 también coincidió con diversas expresiones sociales.

Mientras que en 1970 las protestas estuvieron marcadas por las secuelas del movimiento estudiantil de 1968 y en 1986 por la organización ciudadana tras los sismos y las movilizaciones universitarias, en esta ocasión destacaron las manifestaciones de colectivos de madres buscadoras y organizaciones civiles que aprovecharon la atención internacional para visibilizar sus demandas.