Con casi siete años dedicados al deporte, el atletismo se convirtió en la disciplina predilecta para el joven José Armando Valencia Arenas, quien ha representado a Puebla en las mayores competencias de México y el continente americano, lo que le ha permitido conocer a grandes figuras del deporte y hasta funcionarios públicos, experiencias que ni en sueños creyó alcanzar, y por las que se siente agradecido. En entrevista con esta casa editorial, Armando Valencia recordó que su pasión por las carreras surgió de forma casual durante el primer año de secundaria, cuando decidió incursionar en muchas actividades deportivas en equipo, pero ninguna cumplió sus expectativas, hasta que comenzó a recorrer circuitos, lo que a la postre le daría varias preseas. Durante esa etapa formativa, Armando no esperaba tener un crecimiento tan exponencial, pues poco antes de un año de recorrer los circuitos, su equipo técnico decidió que debía participar en los selectivos municipales, en los que arrasó con los reconocimientos y consiguió su calificación a la fase regional, donde también tuvo éxito; sin embargo, su primera presea llegó en un torneo más grande: el nacional infantil. "Para mí este es uno de los mejores deportes, porque eres tú el que trabaja, el que pierde; nadie te echa la culpa, como en un equipo o que digan que ganan por alguien más y te atribuyes todos los triunfos del equipo", expresó. Valencia rememoró que tras los primeros resultados favorables y el reconocimiento de su escuela, tuvo una etapa de rebeldía en la que dejó de lado el deporte y perdió el tiempo con amigos que poco aportaron a su vida; el atleta descubrió las consecuencias al ver que superaba con facilidad los torneos estatales, pero fallaba en los selectivos regionales al no alcanzar las marcas requeridas. Armando pensó varias veces en retirarse, pues no esperaba cumplir con las expectativas de aquellos que lo apoyaban; sin embargo, se mantuvo en el camino, gracias a la motivación que le dio Raúl Ramírez, su entrenador actual, a quien conoció en un certamen en el Estado de México y quien lo elogió por superar a otros participantes, a pesar de llevar una preparación en solitario, por lo que lo incluyó en su equipo. "Estaba muy sorprendido de que le había ganado a algunos de sus atletas, por lo que me ofreció unirme a su equipo, aunque estaba un poco indeciso porque yo quería retirarme del atletismo y no estaba seguro de quedarme, pero me llevó mi papá, así como también me estuvo buscando el entrenador para ver el ambiente", añadió. Logros personales En 2015, Armando tomó las decisiones más importantes de su vida, pues comenzó sus estudios universitarios, en la carrera de sistemas computacionales, para lo cual, a recomendación de su entrenador, acudió a la Universidad de las Américas Puebla (Udlap) para solicitar una beca deportiva, la cual le fue otorgada de inmediato. El poder realizar sus estudios le enseñó a Valencia que la práctica deportiva le abrió la oportunidad de elegir su destino, pues además de sus logros deportivos quiere realizarse en el ámbito académico y profesional, a la par de seguir con la disciplina que le aportó el atletismo como estilo de vida. "Lo más importante es pensar cómo quieren ser recordados; yo lo pensé y creo que trascender en un buen trabajo y ser un buen deportista te va a dejar una buena imagen a lo largo de los años que va a perdurar, porque nunca olvidarán que fuiste el gran atleta o la gran persona que hizo la diferencia", expresó. Ahora, Armando está enfocado en alcanzar su mayor aspiración: llegar a los Juegos Olímpicos de Tokio en 2020 y enorgullecer a México en lo más alto del podio. La llegada del éxito El fondista poblano explicó que al seguir en los entrenamientos durante la preparatoria, atravesó por una etapa de cambios, pues en 2013 volvió en su mejor forma a participar en una Olimpiada Nacional, donde obtuvo una presea de bronce, algo sorprendente para un novato. Armando tiene un buen recuerdo de esa competencia, pues su preparación comenzó en octubre de 2012, con apenas tiempo para encarar los selectivos estatales y disputar el torneo regional, el cual le dio el boleto a la olimpiada. Tras esa experiencia, descubrió que es capaz de afrontar cualquier reto. "La verdad todo esto me sorprendió, porque hay muchos atletas, contando también a los del equipo de Raúl Ramírez, que ni siquiera pueden pasar al nacional, y pese a haberme casi retirado llego en el 2013 y salgo con una presea de la Olimpiada Nacional", puntualizó. No conforme con su éxito en la justa nacional, en 2014 superó una meta aún más alta, al obtener la medalla de oro en la prueba de mil 500 metros planos, lo que le dio la oportunidad de acudir de forma directa a los Juegos Centroamericanos y del Caribe, celebrados en Veracruz; la competencia no sólo fue provechosa para México, que llegó al segundo lugar en el medallero general, sino también para Armando, quien arrasó en su especialidad y encabezó el podio en los 2 mil metros con obstáculos. |