El ciclista profesional Ernesto Figueroa García tiene más de siete años de desventuras y riesgos, recorriendo los trayectos boscosos de más de 50 kilómetros de distancia, siempre deseando mantener la vigencia de un sueño que vale la pena aún sin el apoyo de dependencias de gobierno, pues lo único que a él le importa es montarse en su bicicleta buscando conquistar las mejores competencias del mundo, motivado por poner en alto el nombre de México. En exclusiva con El Popular, diario imparcial de Puebla, el competidor de la delegación poblana de ciclismo sabe que el deporte mexicano atraviesa por su peor momento, esto al percibir los nulos apoyos para generar nuevos talentos, pero eso no es impedimento para que mediante el pedaleo pueda dejar atrás las sensaciones de impotencia y presión que lo aquejan. "Es simple, quienes quieren seguir en esto no se deben frenar por cualquiera cosa, pues yo hasta hace un año corrí con una bicicleta de aluminio y por fortuna las cosas se dieron, porque ahora tengo un equipo que nos respalda y que me da lo que requiero; entonces es buscarle, sí quieres ser profesional no debes detenerte", confesó. El pedalista oriundo de Cholula recordó que desde sus inicios, las cosas no siempre fueron dedicadas al ciclismo, puesto que su primer acercamiento deportivo inicio con el atletismo durante su temporada estudiantil en secundaria; fue en 2008 cuando vio que sus familiares más cercanos salían una vez al mes en bicicleta para recorrer los cerros Zapotecas, convirtiéndose en su primera prueba para volverse profesional. Recordó que durante esas pruebas amateur experimentó una inigualable sensación de formar parte de la naturaleza, que poco a poco lo fue absorbiendo, hasta darse cuenta que la mayor recompensa al esfuerzo es haber ensuciado sus indumentarias por el esfuerzo y dedicación invertidos; el haber estado entra la maleza y el lodo marca a cualquier ciclista, y lo hace adquirir respeto y amor por su actividad. "El ciclismo fue un evento muy bonito y chistoso en mi vida, pues surgió cuando a uno de mis tíos le dieron ganas de ir al cerro que está cerca de casa y en una de tantas salidas decidió invitarme y comencé a salir con él, pero por muy esporádicas veces; después, comencé a apasionarme por el ciclismo de carretera", añadió. Ernesto Figueroa detalló que durante ese primer año decidió aventurarse por primera ocasión a competir en un reto profesional, por lo que optó por lanzarse a la aventura en la Vuelta Puebla 2008, un recuerdo que atesora, ya que fue su primer roce con el talento que se desarrollaba en Puebla. Desde ese momento, supo que quería llegar a ser tan bueno como ellos. La aventura profesionalDesde la Vuelta Puebla 2008, Ernesto se dedicó a mejorar para convertirse en uno de los favoritos de la entidad y descubrió que su pasión se encontraba en los circuitos largos; por lo que se definió como un competidor de ciclismo de montaña, aventurándose en diversas competencias que superan los 50 kilómetros de distancia. "Las distancias largas, desde que practicaba atletismo, me gustaba mucho correrlas por mi complexión delgada, pero cuando corres terrenos tan largos mayores a 100 kilómetros, hay paisajes, cosas que te marcan y que, posiblemente, sólo una vez en tu vida las vas a ver; entonces, el hecho de exigirte a ti mismo, saber que vas a dar lo mejor de ti y exprimir cada gota de tu cuerpo te motiva para afrontar cualquier carrera", mencionó. Detalló que entre los títulos que ganó a lo largo de los últimos años comenzaron tras convertirse en campeón estatal en 2011, 2012 y 2013, pero no pudo ir a cada uno de las Copas Nacionales. Figueroa expresó que su primera vez en un circuito de montaña ocurrió en 2014, cuando participó por primera vez en el Popo Bike, carrera de resistencia conformada por más de 60 kilómetros de extensión, que se realiza de forma ininterrumpida desde hace más de 13 años en la junta auxiliar de Metepec, en Atlixco, donde se dan cita representantes tanto de América Latina como de Europa. En ese primer intento supo que no sería un reto sencillo, con temor de extraviarse entre las zonas boscosas o quedar entre los últimos lugares. Terminó en el puesto 16, por delante de algunos de los mejores representantes del mundo; esto lo ayudo a darse cuenta que estaba hecho para afrontar los retos con mayor exigencia física de México. Los sinsabores del deporteErnesto Figueroa reconoció que sus habilidades han tomado tiempo para perfeccionarse, ha tenido sacrificios que lo han alejado de reuniones familiares o de convivir con otras personas ajenas al deporte. 2016 fue uno de los más duros de su carrera, al comenzar con su ausencia en el Campeonato Panamericano de su división, ya que la Federación Mexicana de Ciclismo no contó con los recursos para llevarlo, pese a que era el representante con mejor puntuación en el país. Aunado a lo anterior, Ernesto indicó que a inicios de 2016 estuvo ausente de competencias por problemas de salud; cuando regresó a los entrenamientos, fue atropellado por un automovilista, lo que lo separó del ciclismo por dos semanas; ese período de calma le ayudó a darse cuenta de que en Puebla se están forjando algunos de los mejores talentos del ciclismo mexicano. "El ciclismo en Puebla está despuntando hasta estos años, pues han habido corredores que han demostrado que en el estado tenemos nivel, pero ha sido muy esporádico; afortunadamente, este año en el ciclismo de ruta, pista y montaña lo estamos haciendo bien", subrayó. Por último, Ernesto mencionó en todos estos años dedicados al ciclismo, aprendió que no puede desanimarse ante cualquier error, ya que eso lo privaría de alcanzar sus metas; por ello, detalló que la clave del éxito es cumplir con las metas a corto plazo, así como encontrar una motivación para que el esfuerzo valga la pena y disfrutar a plenitud la actividad que más disfruta hacer. |