Lunes 19 Septiembre 2016

Una aventura que lleva más de siete años, caracterizada por el amor a la naturaleza; pero con sacrificios y a pesar de la ausencia de poyo por parte de las dependencias de gobierno para que ayuden al crecimiento del ciclismo poblano; la ciclista poblana, Mónica Vega Torres, se siente satisfecha por representar al estado y uno de sus más grandes sueños es llegar a los Juegos Olímpicos de Tokio 2020.

La poblana ocupa el primer lugar en la categoría de los 23 años en el Ranking Nacional de la Federación Mexicana de Ciclismo; recordó en entrevista con El Popular, diario imparcial de Puebla, que el sueño arrancó gracias a que su familia recorría el cerro Zapoteca, ubicado en San Andrés Cholula, este lugar la enamoró por sus dificultades que el terreno representaba, que va desde las subidas empinadas, hasta los panoramas más bellos que el paisaje te puede presentar.

"Es algo difícil de explicar, porque pasan muchas cosas por tu cabeza; esa emoción, los nervios, pues sabes que es algo más de lo que estás acostumbrada; entonces, debes de intentar esforzarte más. Es motivante ver que estás compitiendo con gentes de Estados Unidos, Colombia, que también son muy fuertes, y obvio te mantiene muy motivado", reconoció.

Confesó que la sensación al manubrio es lo que la enamoró en el ciclismo, porque es una de las actividades deportivas que más variedad de retos y paisajes te permite conocer. La razón fue simple, se vislumbró siempre en puestos importantes en las competencias de alto nivel; durante sus competencias conoció lugares que en la vida de una persona común sería muy complicado encontrarse, al darse cuenta que puede pelear un lugar en el podio en cada carrera, sabe que el desgaste que realiza valdrá la pena.

La ciclista poblana mencionó que tardó alrededor de un año para introducirse en el ambiente de las carreras con los grandes competidores del estado en ligas locales,su primer reto llegó en 2010, formó parte de un Campeonato Nacional, así comode la Olimpiada Nacional de ese año; fue hasta el 2012 que saltó hacia un campeonato Panamericano que se realizó en Puebla, donde descubrió de que la adrenalina se desata cuando estas bajo la presión de ganar.

"Es que es una sensación en la carrera de adrenalina, las porras de la gente, pues los niños chiquitos que se inspiran en ti, como que todo eso te llena y la verdad es que así fui dándome cuenta de que quería hacerlo más que recreativo, competir para representar a México", aceptó.

 

Los sacrificios

Mónica sabe que para ser un atleta de alto rendimiento deben hacerse sacrificios en la vida de un adolescente normal, como las salidas a fiestas o las visitas al cine; pero cada día sabe que la disciplina rinde los resultados deseados, ella se ve fuera de Puebla luchando codo a codo con otros participantes del mundo y esa es razón suficiente para esforzarse un poco más cada día.

Detalló que su rutina arranca desde muy temprano con su desayuno, para luego salirse a entrenar, regresar a comer algo; después, relajarse un poco para merendar e ir a clases toda la tarde, para retornar a la hora de la cena y terminar los pendientes escolares, prepararse para dormir temprano; así va repitiendo cada día el mismo régimen.

"Son experiencias muy padres, pero al principio pude haber sufrido, aunque al final conocí gente con la que llegue a la meta y pues son momentos, que sí no practicará ciclismo, no viviría y no sabría lo que se siente", añadió.

Otro de los sinsabores del deporte se le dejó fue la reciente falta de apoyo tanto por las dependencias públicas como por los organismos deportivos para acudir al Campeonato Panamericano de la especialidad en Argentina, esto al no contar con los recursos financieros para completar para su boleto de avión y el costo de carga para su bicicleta.

Vega Torres opinó que uno de los errores del deporte en el país es que las personas que financian un proyecto quieren ver resultaos inmediatos en competencias tanto nacionales como internacionales; sin embargo, se convierte en un ciclo sinfín, las promesas del deporte no cuentan con la oportunidad de codearse entre otros talentos internacionales, gracias al nulo apoyo que se les brinda.

"Hay que buscar y no rendirse y ser perseverantes; no hay que darse por vencido cuando las puertas se cierren, porque sólo debes salir a buscar otras que sí puedan tenerse; sí en verdad quieren lograr algo, deben trabajar fuerte por ello, que se comprometan, y que se diviertan durante el proceso, para que puedan lograr lo que quieren", agregó.

Otro evento para el que tampoco consiguió financiamiento fue el Mundial de Cross Country, que se realizó en la última semana de julio en República Checa, perdió la oportunidad al no contar con el dinero para su participación; por lo tanto, aseguró que la mejor forma de no apagar la llama de un sueño es conseguir apoyos por otras instancias, para no depender de las instituciones que le obstaculizaron sus aspiraciones.

 

Las recompensas

La atleta poblana admitió que pese a todas las experiencias negativas que debió soportar en los últimos años, no cambiaría por nada de la vida lo que ha logrado, porque el subirse a su bicicleta le da la oportunidad de liberarse de las presiones de la rutina diaria que lleva, a la par que puede darse el gusto de conocer a grandes figuras del ciclismo, que de forma paulatina se volvieron grandes amistades.

"La verdad es que siempre hay que ver hacia adelante y concentrándome en lo que viene, para que de repente recordar por lo que he pasado y saber que todo valió la pena todo lo que he hecho, así como estoy segura que por lo menos las cosas se irán dando", expresó.

Por tal motivo, adelantó que tiene los siguientes cuatro años para prepararse de cara a las carreras que se avecinen para lograr su clasificación a los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, evento del cual no sólo quiere llegar, sino hacer una participación notable por el país.