La Arena Puebla se vistió de gala para ver a Estrellita junto con Lluvia luchar en contra de Amapola y Tiffany; el cuadrilátero se tornó con un aroma a perfume, el vuelo de blondas cabelleras de las luchadoras hacía más atractivo el encuentro, sus licras entalladas hacían la combinación perfecta con sus curvas femeninas y demostraron que el deporte del contacto no es exclusivo para los varones, sino que también puede haber gladiadoras que practiquen vuelos sobre las cuerdas y ejecuten llaves para someter a su rival. Las personas que se encontraban en las localidades de la línea general no esperaban un duelo entre mujeres, por lo que los niños parecieron incrédulos al ver que desfilaban directo al cuadrilátero, el inicio estaba acompañado por bulla con gritos como malditas gordas; sin embargo, Estrellita pareció la que mejor recibió los halagos con un movimiento de caderas que dejó atónitos a los curiosos. Arrancó la acción entre Lluvia contra Tiffany con un jalón de greñas que mostraba las raíces de sus tintes dorados sobre la lona, pero la mejor técnica llegó de la enmascarada que pegó una patada en la pantorrilla de su rival, dejando a Tiffany indefensa y tuvo que arrastrarse hasta su esquina en búsqueda de la mano de Amapola. En la búsqueda por el apoyo de su compañera, Lluvia dejó caer una tormenta de patadas en el cuerpo de Tiffany, luchadora que en ese momento parecía desconocer la manera de escapar de la combinación de ataques, pero se puso de pie en un descuido de su agresora, decidida a tomar su melena grisácea y someterla sobre la esquina, dejándola confundida, mientras hacía el cambio por Amapola al ring. Amapola no tardó en seguir el trabajo que dejó pendiente su compañera con Lluvia, pero ésta se levantó entre las cuerdas y encadenó entre sus piernas a la gladiadora, quien no pudo hacer más que dejarse llevar directo al suelo del ring; de un momento a otro, todas las mujeres se disputaban la primera caída, pero Estrella concluyó la faena con un escorpión en el cuerpo de Tiffany.
En el segundo asalto, las derrotadas tomaron la iniciativa a cargo de Tiffany por lo que tomó la melena lacia de Estrellita sobre la esquina y comenzó a azotar su rostro, aunque la furia terminó con el sometimiento desproporcionado entre ambas mujeres contra un cuerpo indefenso que fue rescatado por Lluvia. Lluvia entretuvo a ambas adversarias con una embestida con ambos brazos que confundió a las atacantes rivales, dando tiempo a Estrellita recuperarse en la esquina; sin embargo, el sometimiento duró poco, cuando se vio envuelta por las piernas de Tiffany, a la par que Amapola rodeaba de puñetazos el rostro enmascarado de su adversario. Para las probables vencedoras era un chiste los esfuerzos que intenta Lluvia para desmascararla, pero el espectáculo se acrecentó con una movida de Estrellita que terminó con medio cuerpo fuera de las cuerdas, momento que aprovecharon para nalguearla hasta que su puso de pie; no obstante, las bromas se detienen cuando Amapola la levanta del vientre y la derriba entre sus piernas, dándoles el triunfo. La tercera caída se caracterizó por una versión más aguerrida de las recientes perdedoras, pues desde el campanazo, Lluvia estaba decidida a obtener la revancha con una cachetada que dejó aturdida a Tiffany desde la tercera cuerda. La serie de golpes no se detuvieron hasta que cayó rendida y pidió clemencia a los pies de la golpeadora.
En la parte contraria del ring, Estrellita y Amapola luchaban por la revancha, pero esta última no pudo ante la mezcla de llaves en su cuello que terminó debilitándola, la cargó para centrarla en el cuadrilátero, mientras su compañera arrastraba a un lado el cuerpo de Tiffany. Ambas se arroja desde la tercera cuerda, pero no paró la masacre no paró ahí y las retadoras se pusieron de pie para continuar la batalla. La noche terminó con un par de latigazos de Estrellita y Lluvia a los cuellos de Tiffany y Amapola, una combinación que las dejó indefensas, debido a que el réferi debió marcar un nocaut técnico al no poderse levantar solas, por lo que debieron salir abrazadas, rumbo a los vestidores, para sacudir su vergüenza. |
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