Ha pasado casi una década desde que una pugilista de diminuta estatura y contenido peso se diera a conocer por primera vez entre las cuerdas del cuadrilátero poblano; una mujer que no dejó de luchar con la esperanza de que en el boxeo encontraría una sensación de libertad; con cada golpe que daba, la invadía una un fuerte deseo por querer formar parte del deporte profesional, son algunas de las palabras que describen la pasión por los guantes de Vianey Bixu Ortega Pichardo. La pugilista poblana relató a El Popular, diario imparcial de Puebla, que una emergente hiperactividad en la infancia obligó a su madre, Sofía Pichardo Martínez, a buscar una alternativa deportiva para disminuir el exceso de energía de su hija, por lo que decidió probar desde danza hasta deportes con balones; sin embargo, ninguno lograba controlar el dinamismo de su vida.
A los 13 años supo que su padre, Francisco Ortega Corona, practicó box en su juventud y decidió intentarlo, de esa manera descubrió que su verdadera pasión estaba en los guantes, así que emprendió la aventura; junto con su madre encontraron un gimnasio que entrenaba mujeres en la capital poblana, situación complicada, porque en ese momento ninguno cumplía; fue en el Gimnasio Puebla donde fue entrenada y, desde ese momento, se fue enamorando del ambiente que se vivía dentro y fuera del ring. "Era mucha emoción, mucha presión, el compromiso tanto conmigo como en casa, como en el gimnasio, era mucha, pues era una responsabilidad que llevaba, porque estaban muchas personas detrás de mí y yo no podía detenerme", mencionó. Durante el primer año de formación, dijo, buscó la forma de soportar todo el entrenamiento al que fue sometida, no pensó que fuera tan complicado mantenerse en forma y soportar la presión de tener que distribuir su vida entre los entrenamientos con los estudios. Las complicaciones no tardaron, pues luego de unos meses entrenando quiso probar suerte para vivir la primera pelea de su trayectoria, por lo que pidió a sus compañeros que le dieran un oportunidad de enfrentarse a otra mujer, que a primera vista parecía una labor sencilla, pero la mayor de sus complicaciones fue encontrar a una pugilista del peso que tenía en ese entonces, que no superaba los 32 kilogramos. "Me enfrenté con una muchacha que me llevaba como 10 kilos, pero yo quería probarme, para ver que se sentía, como era, pero fue en ese momento cuando dije 'sí, de aquí soy' y luego de eso ya no pude parar", agregó. El mayor recuerdo que emana en esa primera experiencia en el ring es la imagen de una niña que sin equipo propio, improvisando unos tenis y short que su madre le compró, decidió pelear por primera vez con alguien mayor; al final del combate se dio cuenta que su vida estaba completa con el hecho de conectar golpes a su rival. Los primeros logrosRecordó que en 2011 comenzó a colocarse entre los mejores talentos del país, donde representó a Puebla en eventos de la talla de la Olimpiada Nacional; sin embargo, no imaginó que el boxeo la haría llegar lejos; desde ese momento no dudó en sus habilidades, ya que eran igual de buenas que las de cualquier otra persona.
Foto: Archivo EnfoqueBixu Ortega precisó que su primera competencia importante ocurrió en 2011, cuando acudió al Comité Olímpico Mexicano (COM) y se coronó campeona nacional, aunque tuvo dudas en un inicio, ya que tuvo tres meses para entrenar con su nuevo preparador, pero gracias a su familia no dejó de confiar en un buen resultado. Desde aquel momento y hasta la fecha, participó en Olimpiada Nacional 2012 y el Campeonato Nacional, donde resultó campeona; en las ediciones 2013 y 2014 de Olimpiada Nacional, cosechó bronce y plata, de manera respectiva. Luego de esa intensa actividad, optó por abandonar en 2015 el deporte amateur para buscar su sueño en el boxeo profesional. "Sentí que como amateur pues ya había hecho todo; había conseguido las medallas que yo había querido, estuve en el Comité Olímpico, regrese a mi casa. Tenía 22 años en ese entonces y ya no quería seguir dejando pasar el tiempo y ya después no querer dar ese paso, en ese momento me sentí segura hablé con el entrenador, con mi mamá, quien no estuvo tan de acuerdo, pero al final me siguió apoyando", añadió. Mujeres con guantes: discriminadasEn su primer año como profesional, resaltó que uno de los sinsabores más grandes es la forma en que menosprecian a las mujeres pugilistas, todo surge con una inexistencia de promotores interesados en apoyar talentos femeninos, a la par de que las pagas son inferiores que la de los varones, pese a que hagan el mismo esfuerzo para lucirse en el cuadrilátero. Bixu espera que conforme el tiempo pase las promotoras de box del país volteen a ver a las mujeres de la misma forma que a los hombres; a su consideración, sería favorable para que nuevos talentos surjan, ya que existen pocas féminas dentro del entorno boxístico. "Muchas veces sucedió que un entrenador me dijo que 'el boxeo era para los hombres, que las mujeres se tenían que quedar en casa', pero siento que es una discriminación hacia la mujer y siempre he tenido el apoyo de mi mamá y de mi papá, así que mientras los tenga yo sé que puedo hacer lo que quiera", recordó. Aunado a lo anterior, exhortó a otras mujeres que tengan metas, porque, en lo personal, descubrió que el éxito radica en no tener miedo a lo que traiga el futuro; por ello, adelantó que en estos momentos no sólo se dedica al deporte, sino que estudia una ingeniería en mecatrónica, a la par que está planeando su regreso en 2017, en búsqueda de un cinturón dentro del medio boxístico. |