Martes 25 Abril 2017
Pese a que la Arena Puebla contó con una de sus entradas más bajas del mes de abril, esto no limitó a que los aficionados demostraran toda su pasión al ver arriba del encordonado a Soberano, Esfinge y Fuego contra Virus, Raziel y Cancerbero, donde el bando de los Rudos cayó ante la doctrina de los Técnicos.

Durante la primera caída, los protagonistas de la lona fueron los Rudos, luego de que Raziel dominara a Esfinge, quien intentó aplicarle un martinete para liberarse de la paliza que recibía sobre su humanidad, pero tras errar en el movimiento, terminó rendido con un candado.

Soberano entró al encordado para intentar revertir la situación que sufría su compañero, pero el pequeño maestro Virus decidió encararlo personalmente. La sangre joven contra la experiencia, un emocionante duelo que terminó con la victoria del gladiador Rudo, al debilitar a su rival con una mezcla de barridas.

Virus confundió a Soberano, lo llevó a un mano a mano sobre el centro del ring para derribarlo, con la energía de sus compañeros de lucha a tope, aprovecharon la debilidad del técnico para pisotearlo ante la complicidad del juez El Tirantes, ya que impedía la intervención de los Técnicos en el encordonado para auxiliar a su compañero.

La primera caída se la llevaron los Rudos, luego de que Cancerbero sometió a Fuego con una Moto Virus, que a su vez despertó las emociones de los presentes con gritos y aplausos.

Para la segunda caída, ambos bandos iniciaron con un violento enfrentamiento grupal, en el que los Técnicos estaban rendidos contra las cuerdas, pero Fuego libró a Soberano y Esfinge y se abrió camino para tener su revancha contra Virus.

Los Rudos tomaron como una broma los improperios de Fuego y llevaron al centro de la lona a Esfinge, quien tuvo que soportar una lluvia de patadas contra su cuerpo, hasta que Fuego se lanzó desde el poste contra los tres abusadores de su compañero, con lo cual logró el ansiado enfrentamiento con Virus.

El duelo entre ambas escuelas terminó con una sorpresiva remontada, Virus no pudo hacerle frente al gladiador en llamas, quien no desaprovechó para burlarse con un baile y concluir el duelo con un mortal torniquete, el cual obligó al pequeño maestro a pedir clemencia.

Esfinge dejó su papel de víctima para llevarse a Raziel contra el enrejado, donde estrelló su rostro en innumerables ocasiones, hasta que lo regresó al cuadrilátero para aplicarle un amarre que por poco se convirtió en su derrota, pero El Tirantes no decretó la victoria de los técnicos.

Al final, Soberano tomó la iniciativa para acabar a sus rivales, mientras Fuego entretenía a Virus, surgió de entre las cuerdas para derribarlo de espaldas contra el suelo, después saltó desde la tercera cuerda y lo rindió con un candado en la pierna.