Sábado 13 Mayo 2017

Los Lobos de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP) arrancaron con el pie derecho el juego de ida por el ascenso, tras derrotar 1-0 a Dorados de Sinaloa en el estadio Universitario BUAP, no sin polémica arbitral, una expulsión y el enojo de la afición local por el trabajo arbitral.

En las horas previas al encuentro, la afición lobezna se adueñó de las avenidas aledañas al estadio Universitario, donde los principales beneficiados fueron los comerciante de cemitas y los revendedores.

Entre el sonido de las promociones, la piratería sobresalió con playeras, banderas y peluches; los precios iban desde los 10 pesos por gorros hasta casacas de más de 150 pesos; las ya mencionadas cemitas y los tacos pasaban de mano en mano mezclados con el aroma a cebada fermentada.

Los revendedores aprovecharon la emoción de una emergente lobomanía; desde el miércoles pasado los boletos escasearon, pero ellos ofrecían las entradas por 150 pesos en las inmediaciones de Ciudad Universitaria (CU) mientras que a los interesados en vender les ofrecían pagos de 50 pesos.

La verbena de los comerciantes ambulantes y formales se desarrolló frente a los rostros de agentes viales y estatales. Pese a que la BUAP se mostró tajante la semana pasada sobre las sanciones contra los revendedores, esta vez, la discreción superó a la vigilancia.

La hora del juego

Desde el silbatazo inicial del árbitro Alejandro Funk, la Jauría universitaria impuso condiciones con un poderoso disparo a distancia de Amaury Escoto contra el arco del guardameta Gaspar Servio, pero éste logró detener el peligro con unos efectivos puños.

Al minuto 8, los locales insistieron: Diego Jiménez apareció desde el fondo del área menor a rematar un centro de Orlando Rincón, pero el esférico salió por un costado del poste.

Dorados también demostró el porqué llegó a esta instancia, pues al minuto 15 Gabriel Hachen surgió desde media cancha en solitario a provocar la primera de terror al cancerbero de la BUAP, Francisco Canales, pero el peligroso tiro pasó por encima del travesaño.

El Gran Pez volvió a buscar la cabaña de Canales, pues al 22 Hachen mandó un disparo que se escapó por un costado del poste. Pero Lobos tenía la contundencia: al 23, Orlando Rincón conectó un servicio a Amaury Escoto, quien con un cabezazo abrió el marcador.

Con el gol en la bolsa, la afición local estaba llena de confianza y expresó su desprecio por el visitante con rechiflas y abucheos; la desesperación de los sinaloenses no tardaría en reflejarse, pues al minuto 37, pues Gabriel Hachen derribó a Eduardo Tercero, para llevarse el primer cartón amarillo de la tarde.

Aunque el juego se equilibró conforme pasaron los minutos, Lobos no se achicó con el planteamiento agresivo de los dirigidos por Gabriel Caballero y buscó el 2-0 al 42, con un centro por costado derecho de Carlos Martínez, Diego Jiménez se acomodó para rematar, pero la redonda superó el travesaño.

Segundo tiempo: el árbitro, protagonista

Los 45 minutos del complemento tuvieron un común denominador: la inconformidad de los aficionados locales ante las decisiones arbitrales de Funk.

Al minuto 47, Amaury Escoto fue derribado dentro del área chica rival; los alaridos despertaron ante el manifiesto penal, pero el arquero de Dorados, Gaspar Servio, aprovecharía la molestia de los locales.

Fotos: Karen Rojas

Escoto decidió encararlo, pero Servio se tiró a sobarse el rostro, simulando un supuesto cabezazo, lo que le valía la tarjeta roja al mediocampista licántropo. De ahí en más, todo fue llamados de atención de Funk a Lobos. Al 49, el silbante presionó a Canales a concretar un despeje, pese a que no demoró más tiempo del normal.

Con 10 hombres, Lobos volvió a ser víctima del arbitraje. Corría el minuto 57 cuando Eduardo Tercero recuperó la pelota en mediocampo con un ligero empujón a un jugador rival: cartón amarillo. Tres minutos más tarde, Orlando Rincón estaba por entrar al área; sin justificación, también fue amonestado.

Entre la creciente inconformidad del equipo y afición, las tensiones siguieron, luego de que el asistente arbitral advirtió al estratega de Lobos, Rafael Puente, pues consideró que se expresaba contra los oficiales.

Al minuto 77 Lobos demostró que pese a la adversidad su nivel de juego estaba intacto; Jiménez conectó un interesante cabezazo al arco, pero el balón se fue sobre el travesaño.

La última de Dorados en el juego de ida llegó al 83, cuando Carlos Pinto remató sin éxito al arco, el Gran Pez buscó más oportunidades, pero se topó con una férrea defensiva universitaria.

Con el resultado, Lobos BUAP se va a Sinaloa con un gol de ventaja para el juego de vuelta, que se disputará el próximo sábado en el estadio Banorte.