Está demostrado que los eventos deportivos mundiales han resultado benéficos en momentos clave en la historia de las naciones porque son utilizados de distractor diplomático en temas políticos; inclusive demeritando la importancia de las justas que sobre todo tratan de la cooperación humana. Hace algunos años Paul Goebbels le vendió a Adolfo Hitler la idea de celebrar los Juegos Olímpicos de Verano en 1936. Goebbels ocupaba el cargo de ministro para la Ilustración Pública y Propaganda del Tercer Reich entre 1933 y 1945. Bajo su punto de vista los Juegos se convertirían en una gran oportunidad para mostrarle al mundo el régimen nazi. Bajo el eslogan de "un festival para la alegría y la paz", se construyó el Estadio Olímpico de Berlín y se organizó la competencia sin importar nada más. En retrospectiva, era evidente que los Juegos Olímpicos de Berlín de 1936 no se debieron celebrar. Dar a los nazis la posibilidad de un público global fue un grave error. Fue distraer de manera fatal la atención del mundo de la persecución que tenían en marcha. Lo mismo sucedió en los Juegos Olímpicos de Moscú en 1980, organizados por la Unión Soviética durante la Guerra Fría. En la actualidad, podríamos encontrarnos con un escenario similar. La Copa Mundial de Fútbol podría ser utilizada por Vladimir Putin para mostrarle al mundo otra cara del régimen sancionado por la Organización de Naciones Unidas (ONU). Hasta ahora 24 mil aficionados de Inglaterra han solicitado asistir a la Copa del Mundo. Hace apenas cuatro meses, la ONU aprobó una resolución que condenaba enérgicamente las violaciones de los derechos humanos en Crimea, refiriéndose a Rusia como potencia ocupante. Una portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, declaró que el Ministro de relaciones exteriores está envenenado con odio e ira, después de que Boris Johnson sugirió que elpresidente ruso Vladimir Putin usaría la Copa del mundo en Rusia de la misma manera que Hitler usó las Olimpiadas de 1936. Lavrov, también sugirió que el envenenamiento del exdoble agente Serguei Skripal pudo beneficiar al gobierno británico al distraer la atención de los problemas en torno al Brexit. Aunque sabemos que Putin (como hizo con los juegos de Sochi en 2014) usará el evento para mostrar lo mejor de su nación, lo que no sabemos es lo que ocurrirá en el campo de juego que esperemos esté medianamente libre de procedimientos ilícitos este años.
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