Viernes 22 Junio 2018

Cuando la enfermera Ingrid Maria ingresó a la cancha del estadio Foxboro de Boston para tomar de la mano a Diego Maradona y acompañarlo al control antidóping, nadie imaginó que esa imagen se convertiría en un ícono de la historia de los Mundiales.

Pasaron cinco días hasta que la FIFA confirmó la suspensión del ídolo argentino por haber dado positivo en el control antidóping; el mismo día en el que Maradona se iba a convertir en el futbolista con mayor cantidad de partidos mundialistas disputados, se dio a conocer la noticia más dura del certamen.

En el control se hallaron rastros de efedrina y sus derivados, debido a la supuesta ingestión de un suplemento vitamínico; el máximo organismo del fútbol mundial suspendió al futbolista, que ni siquiera pudo apelar.

Después de ser expulsado también de la concentración argentina, Maradona dio una conferencia de prensa entre lágrimas, muy dolido por la situación. Estas fueron algunas de sus frases: "Me preparé como nunca para este Mundial, hablan de efedrina, pero yo después del partido corrí diez kilómetros, tengo testigos. Esto me duele mucho, porque me cortan las piernas, me dan por la cabeza en un momento donde uno tiene la posibilidad de resurgir".

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