Lunes 25 Junio 2018

El Mundial de Italia 90 marcó un parte aguas en la historia del futbol africano; hasta ese entonces las selecciones de aquel continente no habían conseguido trascender en las Copas del Mundo; lo más que habían logrado fueron algunas victorias sorprendentes como la de Túnez 3-1 sobre México en Argentina 78 o la de Argelia 2-1 ante Alemania.

Pero en 1990 todo cambió, de la mano de un delantero veterano de 38 años llamado Roger Milla, los leones indomables llegaron a los cuartos de final y alertaron al mundo del balompié sobre lo que alcances que pueden tener los africanos.

Camerún comenzó con el pie derecho el certamen al derrotar de manera sorpresiva al campeón defensor Argentina en el partido inaugural 1-0 en el Estadio San Siro de Milán.

Los africanos continuaron con buen paso y vencieron 2-1 a Rumania en la segunda jornada, si bien en el cierre de la fase de grupos se relajaron y fueron goleados por la URSS 4-0 terminaron como líderes de grupo y avanzaron a la siguiente ronda.

En octavos de final enfrentaron a Colombia, equipo que dirigía Francisco Maturana y que había sido sensación en la primera fase, especialmente por su agónico empate 1-1 ante Alemania, con el que logró la clasificación.

Fue en el estadio San Paolo de Nápoles en donde Roger Milla se convirtió en la pesadilla para René Higuita y el país entero; el delantero ingresó al campo y en el tiempo extra anotó dos goles, el segundo con complicidad del exótico guardameta y el defensa Luis Carlos Perea.

Su baile, al lado de los banderines de tiro de esquina, es una imagen icónica de los Mundiales, Camerún se impuso 2-1 y siguió haciendo historia.

Camerún avanzó a cuartos de final y, en un partido dramático, perdió 3-2 con Inglaterra, luego de estar arriba en el marcador, allí terminó el sueño de los leones en Italia pero significó la revolución africana en el futbol.

Ficha técnica: