América Latina tuvo su primera edición olímpica en México 1968, un año en el que se establecieron varios hitos del olimpismo. La Ciudad de México recibió a 5.516 deportistas de 112 países en la primera edición olímpica en un país hispanohablante y en una nación en vías de desarrollo. Los anillos olímpicos aparecen en las manifestaciones que recuerdan lo que ocurrió en Tlatelolco en 1968. El país vivió un clima de tensión e incertidumbre debido a la masacre que ocurrió diez días antes de la inauguración en la Plaza de las Tres Culturas de Tlatelolco, cuando el ejército reprimió con violencia una manifestación de estudiantes. Según las cifras oficiales, murieron 30 personas, pero de acuerdo con organizaciones de derechos humanos fueron 300. Por un momento se temió por la celebración de los juegos, pero con todas las miradas del mundo puestas en México se decidió seguir adelante con un evento deportivo que marcó un antes y un después en muchos aspectos del movimiento olímpico. En los juegos de México 1968 se rompieron 23 récords olímpicos, pero uno de los más memorables fue el del corredor de velocidad estadounidense James Hines. Llegó a la final de los 100 metros planos a los 22 años e hizo historia al ser el primer hombre en lograr un registro oficial de menos de 10 segundos (9"95) en unos Juegos Olímpicos. La hazaña generó cierta controversia debido a la altura sobre el nivel del mar que tiene la Ciudad de México. También fue la primera ocasión en la que los competidores fueron sometidos a pruebas antidopaje para detectar el consumo de substancias prohibidas. El sueco Hans-Gunnar Liljenwall fue el primer sancionado, ya que dio positivo a la prueba de alcohol, según el Comité Olímpico Sueco, y la medalla de bronce que ganó su equipo en pentatlón moderno tuvo que ser devuelta. También en esos juegos se hicieron las hasta entonces inéditas pruebas de género para verificar el sexo de los competidores. Así, se mostraron las dos caras de México: por un lado, mucha gente desaparecida en la 'Matanza de Tlatelolco' era buscada, y por otro, se vio a México como un gran anfitrión ante el Mundo.
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