Viernes 12 Abril 2019

La dureza y exigencia de la mejor liga de baloncesto del mundo (NBA) no tiene piedad de sus grandes equipos y estrellas. Terminada la fase regular, grandes figuras e históricos campeones ya han dado por terminada la temporada.

Son los damnificados de la NBA, con LeBron James a la cabeza, que tras su primer año en Los Angeles Lakers no ha podido llevar a los angelinos a la lucha por un título que no ganan desde 2010.

Para los Lakers ha sido una campaña desastrosa. Una más, ya que hace siete años que no están en los playoffs. El equipo de los 16 anillos de la NBA no ha estado a la altura de su historia.

Su balance de 37 victorias y 45 derrotas no son datos para un franquicia acostumbrada al éxito, máxime tras la llegada el pasado verano de LeBron, que firmó un contrato de tres años y 153.3 millones de dólares, con quien los angelinos esperaban recuperar el brillo de antaño.

La larga lesión de LeBron James, que le obligó a ser baja durante 17 partidos consecutivos, el mayor periodo de inactividad del exalero de los Cleveland Cavaliers, y el bajo rendimiento de los jóvenes, entre ellos Lonzo Ball y Brandon Ingram, mermados también por problemas físicos, han sido algunos de los motivos para que los de California no estén entre los mejores del año.

LeBron James termina la temporada con el quinto promedio como máximo anotador (27.4 puntos por partido), aunque por primera vez desde 2005 no estará en los playoffs, y por lo tanto tampoco en la gran final que ha disputado en las últimas ocho ocasiones, con tres títulos (2012 y 2013 con Miami Heats y 2016 con Cleveland Cavaliers).

La debacle de los Lakers se ha personificado en el legendario Magic Johnson, que antes del último partido de la liga regular anunciaba su renuncia como presidente de operaciones de la franquicia angelina.

Magic Johnson, que ganó cinco de los 16 anillos históricos que han conseguido los Lakers, deja su cargo dos años después de que lo asumiera, en marzo de 2017, un tiempo en el que no ha logrado devolver a los angelinos a los playoffs. Durante la etapa de directivo del "mago" del baloncesto de los años 80 y 90 del siglo pasado, los Lakers han registrado un pésimo balance de 79 victorias y 108 derrotas.

"Me voy porque no soy feliz," declaró Johnson. "Soy un pájaro libre y no puedo ser esposado. Es un buen día. Podré volver a ser un símbolo de la Liga," explicaba al portal nba.com.

Los que se quedan fuera

Las vacaciones de los Lakers no son las únicas de una franquicia ganadora. De los 14 equipos eliminados, nueve saben lo que es ganar el anillo de la NBA. Entre ellos los Chicago Bulls, la franquicia que conquistó seis títulos en los años 90 del siglo pasado de la mano de Michael Jordan o Scottie Pippen, entre otros grandes, y que no ha conseguido estar entre los grandes de la temporada a pesar de la gran actuación de su escolta Zach LaVine, entre los 20 mejores anotadores de la liga regular.

Para los Heat de Miami, ganadores de tres anillos, también ha sido un fracaso no estar en los playoff, máxime en el adiós de su escolta Dwayne Wade, que en su último partido anotó 30 puntos.

Otros históricos NBA que se van de vacaciones son los Dallas Mavericks, campeones en 2011, que también despidieron a una de las grandes figuras de la última década, el ala-pivot alemán Dirk Nowitzki, el mejor europeo de todos los tiempos que ha jugado en la NBA. La eliminación de los Mavericks impedirá ver al novato Luca Doncic en los playoff, a pesar de que el esloveno ha sido una de las grandes apariciones en la NBA con ocho triple-doble.

Las vacaciones también empiezan para otro de los jugadores que mejor sensaciones han dejado en la liga regular: el ala-pivot Anthony Davis, La ceja de los Pelicans de Nueva Orleans. Davis, que a punto estuvo de fichar por los Lakers a principio de año, será agente libre este verano y uno de los jugadores más apetecibles del mercado de fichajes.