Lunes 22 Abril 2019

Aunque es un obsesivo de los relojes caros, si pudiera, el peso mediano mexicano Saúl Canelo Álvarez cambiaría los suyos por una brújula, siempre y cuando, en vez del norte, la aguja del instrumento le marque el camino para hacer real un sueño: ser a la vez campeón mundial de las cuatro organizaciones del boxeo profesional.

Éste es el objetivo que el púgil de 28 años empezará a construir el próximo 4 de mayo cuando se enfrente en Las Vegas al estadounidense Daniel Jacobs en un pleito en el que se disputarán los cinturones del Consejo Mundial de Boxeo (CMB) y la Asociación Mundial (AMB), en poder de Álvarez, y el de la Federación Internacional (FIB), que ostenta el neoyorquino.

"Sé que tendré un rival difícil enfrente, pero estoy listo para ganar y regresar como campeón," dijo ante los medios mexicanos el Canelo con 51 victorias, 35 por nocaut, dos empates y una derrota en casi 14 años en los cuadriláteros del pugilismo rentado.

Con el surgimiento de la FIB, en 1983, y la Organización Mundial de Boxeo (OMB), en 1988, el deporte de los puños entró en una crisis de credibilidad y fue común ver a cuatro monarcas mundiales en cada división, un equivalente a decir que ninguno era el campeón mundial, o por lo menos era imposible saber quién era el mejor del mundo.

Unificar los cinturones apareció como alternativa para decidir el mejor, pero en una disciplina con tantos intereses comerciales es difícil llegar a acuerdos para que un peleador reciba la oportunidad de optar por las cuatro fajas. Pocos lo han conseguido.

Álvarez, nacido en Guadalajara, firmó el año pasado un contrato por 365 millones de dólares por 11 peleas con la empresa Dazn. El trato con el servicio streaming, es el más lucrativo en la historia del deporte, y si bien aumenta el mito alrededor del Canelo, no le calma su desespero por ser el monarca absoluto de los medianos.