No hay cromos de futbolistas femeninas ni salen habitualmente en los medios de comunicación. Apenas asoman, y todo por el único hecho de nacer mujer. Profesionalidad no les falta y sus méritos los avalan, pero las mujeres aún tienen que solventar miles de barreras para conseguir la ansiada igualdad de sexos. Aunque los tiempos cambian, ser mujer futbolista es ser cuestionada en muchos momentos, es vivir la discriminación laboral en primera persona y recibir insultos de quienes las infravaloran.
La figura femenina en el deporte en general, sigue reclamando su presencia y reivindicando la igualdad; si además hablamos de futbol, la diferencia aún parece mayor. Las competiciones femeninas no cuentan con la misma relevancia, aunque demuestren su valía y sus contratos nada tienen que ver con el de los hombres. Faltan divisiones femeninas y, en algunos lugares, las mujeres no tienen siquiera acceso a una cobertura médica, ni los salarios dan para vivir de ello. Lee: Soy más torera que nunca, sale Hilda Tenorio del hospitalBuscan reivindicar su lugarCasos discriminatorios donde jugadoras o árbitras se ven sometidas a las vejaciones de aficionados machistas con comportamientos primitivos son, por desgracia, un hecho aún habitual. Las mujeres son más observadas por aquellos que se empeñan en buscar las diferencias y destacar errores. "Todavía nos queda mucho por avanzar y porque la mentalidad cambie, aunque vamos por el buen camino," recalca Fernández Ponce. Enseñar cómo resolver este tipo de situaciones es fundamental pero, especialmente, trabajar para que no ocurran.
La FIFA apuesta por el futbol femenino y quiere ofrecer más oportunidades a entrenadoras, jugadoras, árbitras y dirigentes. Para ello pretende fomentar la igualdad de sexos y que las mujeres asuman cada vez más responsabilidades, pero los hechos demuestran que aún queda mucho trabajo. Quien también sabe mucho del tema por propia experiencia es Yolanda Parga Rodríguez, trabajadora social que es también árbitra asistente internacional y le viene de familia, ya que su padre también lo fue. Su vinculación con el mundo del futbol comenzó siendo muy pequeña y, desde entonces, siempre lo tuvo claro.
En los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro en 2016 fue representante del arbitraje español, pero ya contaba con la experiencia en la Olimpiada de Londres 2012. A la complicada labor de un juez de línea, ha de sumársele el desempeñarla en un mundo de hombres. Los árbitros tienen que estar, más que nadie, acostumbrados a las recriminaciones del público, pero nunca este tipo de reproches han de ser por el hecho de que sea mujer. En opinión de Parga, "el concepto del machismo en el futbol en la actualidad ha variado mucho desde que yo empecé hace veintisiete años hasta ahora. Ha cambiado y la mujer está más integrada en el futbol".
Según Yolanda Parga no siempre resulta fácil compaginar trabajo con entrenamientos y las competiciones suponen sacrificar vacaciones y tiempo de ocio. Asimismo destaca que "hay unas diferencias enormes entre el futbol de hombres y el de mujeres, y depende también de la repercusión mediática que el futbol femenino tenga para poder incrementar los salarios. Esperemos que estos salarios se equilibren con el tiempo". Cristina siempre contó con el apoyo de su familia, aunque reconoce que "la gente todavía se sorprende cuando dices que juegas al futbol o que eres entrenadora o árbitra". En su opinión "parece que una jugadora de futbol es lesbiana por practicar ese deporte, pero una jugadora, por ejemplo, de vóley, no". Parga Rodríguez recalca que "yo me considero súper femenina". La práctica de un deporte que muchos creen privilegio exclusivo del sexo masculino, demuestra que las mujeres pueden ser iguales o mejores que los hombres; prueba de ello son sus éxitos. Son pocas, pero cada vez son más y son imparables. Lo que antes era impensable, hoy cada vez es un hecho más habitual en el futbol mundial. |


