Al Barcelona el alivio de luto le llega, de nuevo, con la final de Copa, como le ocurrió el año pasado tras la debacle en Roma, una tragedia que lloró durante once días antes de reintegrarse de nuevo a la vida futbolística. El 3-0 que los dejó fuera de las semifinales de la Champions en la Ciudad Eterna llegó el 10 de abril de 2018. Cuatro días después, los azulgranas, que a diferencia de este año todavía no se habían proclamado campeones de La Liga, sufrieron lo indecible para sacar adelante su partido en el Camp Nou ante el Valencia (2-1). El 21 de abril escenificó su alivio de luto en el Wanda Metropolitano, donde el Sevilla le esperaba en la final de Copa.
Allí, lidereado por un magistral Andrés Iniesta, el equipo de Ernesto Valverde aliviaba su pena destrozando al Sevilla (5-0), que entonces dirigía Vicenzo Montella, con un doblete de Luis Suárez y los goles de Messi, Coutinho y el propio Iniesta. El Barça lograba con autoridad el primer título de la temporada, que salvaría ocho días después con un meritorio doblete. La historia que se repiteEsta vez, el equipo de Valverde ha alargado el duelo una semana más, 18 días de riguroso luto por una tragedia aún mayor, porque la Copa de Europa estaba demasiado cerca para pensar que se podía perder en esta ocasión. Porque aquel 4-0 que el Liverpool le endosó el 7 de mayo fue un golpe del que todavía se está intentando recuperar. No lo logró cinco días después en su último partido de La Liga en el Camp Nou, que solventó casi por inercia ante el Getafe (2-0) con un Messi cabizbajo.
El Barça ha tenido esta vez 18 días para llorar una Champions que ya sentía como suya. Hoy toca de nuevo alivio de luto, esta vez ante el Valencia en el Benito Villamarín. Otra vez la Copa como analgésico contra el dolor por la pérdida europea. Sería su quinta consecutiva. La 31 de su historia. |

