Sábado 08 Junio 2019

Dominic Thiem acabó ayer la faena que comenzó la víspera en Roland Garros contra el serbio Novak Djokovic, número uno del mundo, al que derrotó por 6-2, 3-6, 7-5, 5-7 y 7-5 en 4 horas y 13 minutos, y volverá a jugar la final contra Rafael Nadal.

Cualquiera de los dos pudo ganar un partido jugado en cuatro actos a causa de tres interrupciones provocadas por la lluvia. El austriaco estuvo siempre más cerca de la victoria, pero hasta el último suspiro no se quitó de encima la amenaza del serbio.

Thiem, de 25 años, que jugará su segunda final de un Grand Slam, se enfrentará a Nadal, que, en su duodécima final de Roland Garros, intentará levantar otras tantas veces la Copa de los Mosqueteros.

Será una reedición de las recientes semifinales del torneo de Barcelona, donde Thiem consiguió una de sus cuatro victorias frente al español en doce duelos. Será el cuarto partido en Roland Garros, donde el austriaco no ha ganado un solo set frente al español. También se midieron en el Abierto de Estados Unidos del año pasado, con victoria en cinco sets de Nadal.

Para levantar su primer Grand Slam, Thiem tendrá que jugar cuatro días consecutivos, a causa de las interrupciones por la lluvia, y tras un maratoniano duelo contra Djokovic.

"Estaba aquí en semifinales contra quizá los tres mejores jugadores de todos los tiempos. Estar en la final es algo increíble para mí," agregó.

"He gastado mucha energía mentalmente con tantas interrupciones. El año que viene será diferente, porque habrá un techo. Cada vez que alguien se clasifica aquí para la final, le toca jugar contra Rafa. Voy a darlo todo para intentar ganarle, tengo que recuperarme para hacerlo lo mejor posible," agregó.

Thiem y Djokovic disputaron hora y media de tenis el viernes, hasta que el partido se suspendió por la lluvia. Antes había parado unos diez minutos por el mismo motivo.

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El austriaco se fue a dormir rabioso, porque el parón le vino cuando llevaba ventaja en el tercer set, con 3-1 y servicio. En la reanudación del duelo este sábado, Djokovic recuperó la desventaja, pero acabó perdiendo el parcial.

El serbio, que no había perdido un set en todo el torneo, no pareció cómodo en ningún momento, incapaz de adaptarse a unas condiciones difíciles por el viento, que, aunque menos fuerte que la víspera, fue un rival añadido.

Luego de una bola de rotura que Nole salvó, la lluvia volvió a aparecer, obligando a los tenistas a regresar una hora y diez minutos a los vestuarios.

Así se sucedieron las roturas, hasta que en el décimo juego Thiem dispuso de dos bolas de partido. Pero al austriaco se le encogió el brazo en el momento crítico y permitió al serbio reengancharse al partido con empate a 5.

Fue el último juego que ganó, ya que Thiem no se desanimó, mantuvo el ritmo y no emergió el serbio de las grandes ocasiones. Dominic se apuntó un duelo complicado, privando a Djokovic de su quinta final.