Sábado 22 Junio 2019

La selección brasileña dio un golpe de autoridad ayer al cerrar su clasificación para los cuartos de final de la Copa América 2019 con una manita de goles ante una selección peruana inocente que se queda a expensas de lo que ocurra en los otros dos grupos para buscar el pase como uno de los dos mejores terceros.

La Canarinha revivió en el Arena Corinthians de Sao Paulo, tras el mal juego mostrado en la victoria sobre Bolivia (3-0) y en el empate sin goles ante Venezuela; reconquistó a su afición con pólvora y dinamita.

Casemiro, que se perderá los cuartos tras haber visto amarilla, inició el baile con un cabezazo a la salida de un córner (m.12).

Firmino amplió gracias a una pifia del portero peruano Gallese (m.19) y Everton, el mejor de la tarde, dejó el partido listo para sentencia con un latigazo desde fuera del área (m.32).

En la segunda mitad, el capitán Daniel Alves (m.53) y Willian (m.90) cerrarían la cuenta. Gabriel Jesús pudo marcar un penalti en el 93, pero Gallese acertó y evitó el set.

Guerrero, que volvía a la que fue su casa con la camiseta del Corinthians, se marchó al banquillo, desquiciado, al inicio de la segunda mitad. Cueva no encontró su sitio y Trauco tuvo la mejor oportunidad para la Blanquirroja, pero Alisson estuvo firme.

Tite cambió hoy el trío atacante dando entrada a Everton y Gabriel Jesús por Neres y Richarlison y acertó. No obstante, el juego no empezó como se esperado.

Muchas imprecisiones, interrupciones constantes y con Perú en su partido, dominando el esférico. Brasil contuvo la respiración en el minuto 3 con una falta lateral lanzada por Cueva que se paseó por su área y después con un disparo alto de Advíncula.

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Daniel Alves fue el primero en animar al equipo brasileño, el lateral se inventó una jugada individual que desembocaría en un córner bendito. Centro de Coutinho, Silva desvía y Casemiro remacha para abrir el marcador que dio pie a la goleada.

La pentacampeona del mundo ampliaría siete minutos después gracias a un error garrafal de Gallese.

El 0-2 fue toda una liberación. De repente, todo empezó a fluir, empezaron a aparecer espacios y Everton comenzó su clase magistral de jogo bonito brasileño.

El extremo del Gremio convirtió en una autopista la banda izquierda. Desbordó, disparó, regateó. Hizo todo lo que quiso y al final tuvo premio.

Arrancó desde la izquierda, se acercó al pico del área y lanzó un misil al palo corto. Gallese solo vio la pelota cuando ya había pasado la línea.

Los hinchas brasileños ahora sí cantaron olés para los suyos y no para el rival, como ocurrió ante Venezuela el martes.

En la segunda mitad, Brasil quiso más, mientras que Perú buscó el gol de la honra, dejó sus espaldas al descubierto y por ahí apareció Dani Alves para marcar el cuarto.

La celebración fue sintomática. Todos fueron a abrazarse: titulares, suplentes y cuerpo técnico. Willian completaría la manita en el 90. Gabriel Jesús, el único de arriba que aún estaba con la cuenta a cero, lo intentó en la recta final y hasta falló un penalti, que no consiguió aguar la fiesta en el Arena.