Viernes 28 Junio 2019

Inglaterra ganó con solvencia a Noruega 0-3, se clasificó por segunda vez en su historia para las semifinales de un Mundial y presentó su candidatura a llevarse el título el próximo 7 de julio en el Parc Olympique Lyonnais.

Las chicas dirigidas por Phil Neville siguen con paso firme. Han ganado todo lo que han jugado. Se estrenaron con un 2-1 a Escocia, siguieron con un 1-0 frente a Argentina, cerraron la fase de grupos con un 0-2 frente a Japón y superaron en octavos a Camerún por 3-0.

El trabajo de Neville, cuestionado cuando accedió al cargo por su escasa experiencia en un banquillo, ha hecho efecto.

Después de las semifinales del Mundial de Canadá 2015 y de alcanzar la misma fase en la pasada Eurocopa, había muchas expectativas sobre el cuadro inglés. Y no han defraudado.

En esta ocasión su víctima fue Noruega, que acusó el desgaste físico que sufrió ante Australia, a la que eliminó en la tanda de penaltis. Además su entrenador, Martin Sjogren, no dio descanso a ninguna de sus titulares. Alineó el mismo once que superó al cuadro oceánico en cuartos.

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Sólo Karina Saveik en la primera parte parecía tener energía para presentar batalla a Inglaterra. Fue casi la única que insistió por la banda derecha, aunque lo hizo sin éxito. Bien vigilada, sus intentos murieron en la orilla.

Pese a la insistencia de Saveik, Noruega no tuvo ninguna ocasión e Inglaterra selló su destino con un dominio acaparador. Con Fran Kirby al mando, una de sus jugadoras más talentosas, y con tres cohetes como Lucy Bronze, Jill Scott y Nikita Parris, prácticamente sentenció antes del descanso.

Primero marcó Scott, que aprovechó un pase de la muerte de Bronze para hacer el primero; después, Parris, la máxima goleadora de la Premier League con el City, mandó la pelota por encima del larguero tras una buena jugada dentro del área; White siguió con el carrusel de ocasiones con un disparo al palo y ella misma, antes del descanso, hizo el segundo después de una asistencia de Parris.

Con el 0-2 y una sensación de poder casi absoluto, Inglaterra llegó al descanso con casi todo el trabajo hecho. Sólo tenía que dar un último paso para sellar su clasificación a las semifinales y lo consiguió por medio de Bronze, que marcó un golazo desde fuera del área que dejó boquiabierto a David Beckham, presente en el Stade Océane de Le Havre.

Con algo más de media hora por delante, Inglaterra desaceleró e incluso desperdició un penalti que falló Parris, mientras Noruega intentaba maquillar el marcador con orgullo. No lo consiguió y fue eliminada por un equipo que presentó su candidatura para el Mundial de Francia.