Viernes 05 Julio 2019

De 7 a 11 bajo un cielo teñido de sol y con una alegría contenida en el césped. Con esos parámetros los jugadores de la reserva de la selección peruana se movieron en la cancha principal del Servicio Social de Comercio, en Porto Alegre, la ciudad que quedará en la historia de la Albirroja, pues allí selló su clasificación para la final después de 44 años.

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Guantes gruesos para unos, cuellos térmicos para otros y rostros de buenos amigos de todos. Así fue vista la plantilla que dirige Ricardo Gareca, mientras se movieron sin mucha intensidad pero con bastante disciplina bajo la mirada atenta del seleccionador argentino.