Martes 03 Septiembre 2019

Estados Unidos sufrió ayer para imponerse en la prórroga ante Turquía (93-92) en su segundo partido el Mundial de baloncesto de China, un intenso e igualado encuentro entre las dos selecciones favoritas del Grupo E que dejó claro que los norteamericanos no pasan por su mejor momento.

Con un público volcado con los turcos y abucheando como nunca a los norteamericanos, la selección de Ufuk Sarica hizo sudar hasta el último instante a los estadounidenses, que ya tienen casi garantizado el pase a la siguiente ronda tras haber comenzado con dos victorias consecutivas el torneo.

El equipo de Gregg Popovich, heredero del legendario Mike Krzyzewski y uno de los entrenadores más prestigiosos de la NBA (cinco anillos con los San Antonio Spurs), continúa así su camino hacia la medalla de oro en un Mundial en el que parte como favorito, pese a haber traído a un equipo con pocas estrellas.

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Turquía era el rival más duro del Grupo E al que iba a enfrentarse el equipo norteamericano, una selección que fue su rival (derrotado) en la final de la Copa del Mundo de 2010 y que le dio uno de sus partidos más difíciles en la Copa del Mundo 2014, durante la Fase de Grupos.

Popovich apostó por un quinteto inicial similar al del otro día contra los checos: Harrison Barnes, Donovan Mitchell, Jayson Tatum, Kemba Walker y Myles Turner, quien inauguró el marcador.

Mientras, el equipo dirigido por Sarica sacó a la cancha inicialmente a Dogus Balbay, Cedi Osman, Semih Erden, Melih Mahmutoglu y Ersan Ilyasova, el ya mito del baloncesto turco, quien a sus 33 años vive en China su tercera Copa del Mundo.

Estados Unidos se enfrentará el próximo jueves contra Japón, que ha perdido sus dos encuentros, mientras que Turquía y la República Checa se jugarán previsiblemente, también el jueves, el segundo puesto del grupo. Los checos vencieron este martes a los japoneses por 89-76.