Martes 26 Mayo 2026

La tortura continúa como una práctica marcada por la impunidad y las denuncias contra fuerzas de seguridad en México. Entre enero y abril de 2026, el Estado mexicano reconoció oficialmente a mil 85 víctimas de tortura, cifra que representa casi la mitad de las 2 mil 215 víctimas registradas durante todo 2025, de acuerdo con datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP).

Especialistas y organizaciones civiles advierten que el problema podría ser aún mayor debido a la llamada “cifra negra”, ya que numerosos casos no son denunciados, se clasifican bajo otros delitos o no llegan a judicializarse.

De acuerdo con el Registro Nacional del Delito de Tortura (RENADET), entre 2018 y 2025 se acumularon 32 mil 999 víctimas en expedientes abiertos por tortura y tratos crueles, además de 25 mil 803 investigaciones iniciadas en todo el país. Los estados con mayor incidencia son Veracruz, Ciudad de México, Estado de México, Oaxaca y Chihuahua.

Policías ministeriales, estatales y municipales concentran los principales señalamientos por presuntos actos de tortura en México.

En el ámbito nacional, las corporaciones más señaladas como presuntas responsables son la Policía Ministerial, las corporaciones estatales de seguridad pública y las policías municipales, situación que, según especialistas, deteriora la confianza ciudadana y provoca temor a denunciar, pues las víctimas deben acudir ante las mismas instituciones señaladas por los abusos.

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Puebla: miles de denuncias y pocas condenas

En Puebla, entre enero de 2018 y finales de 2025 se contabilizaron 2 mil 675 denuncias de tortura; sin embargo, únicamente se dictaron siete sentencias condenatorias firmes, reflejando una baja efectividad judicial frente a este delito.

Prácticamente la totalidad de estas agresiones habrían sido infligidas, alentadas o toleradas por autoridades policiacas y de procuración de justicia estatales y municipales.

Entre los casos recientes destaca el ocurrido en Los Reyes de Juárez, donde el expolicía municipal Daniel “N” fue vinculado a proceso el 30 de abril de 2026 por presuntamente detener ilegalmente y torturar a un ciudadano para obligarlo a incriminarse en una investigación penal.

Policías ministeriales, estatales y municipales concentran los principales señalamientos por presuntos actos de tortura en México.

Otro caso ocurrió en la capital poblana, donde un Tribunal de Alzada ratificó una condena de 11 años y tres meses de prisión contra policías estatales acusados de asfixiar con bolsas de plástico, aplicar descargas eléctricas y fracturar la clavícula de una víctima durante un interrogatorio relacionado con robos en Angelópolis y La Calera.

La entidad también mantiene abierto el caso del exgobernador poblano Mario Marín Torres, procesado por su presunta participación intelectual en la tortura y detención arbitraria de la periodista Lydia Cacho.