La temporada invernal, mi pelo, mi piel y yo [LA SUERTE DE LOS FEOS]

**Siguen los fríos y secos tiempos del invierno y nuestro cuerpo lo resiente  Texto: Hugo TORRES  HACE UNOS días tuve una convivencia cercana con un perro en depresión. No es broma, un perro que está pasando por una etapa depresiva muy fuerte, al grado de hacerle el feo a una suculenta pieza de pollo hervido colocado estratégicamente por sus amos en sus narices. El buen Roko está sufriendo una extraña depresión perfectamente justificada por la pérdida de dos de sus compañeros de vida, sus hermanos perros Rufles y Xolo. En fin, luego de esta cápsula de etología, a donde me dirijo es a hablar de algo que nos sucede a todos los seres vivos y que tiene que ver con la temporada. Estas épocas de otoño-invierno han significado, por décadas, tiempos de celebración para quienes profesan el cristianismo. Se celebra el nacimiento del Nazareno. Pero también otras culturas, anteriores al cristianismo, celebraban justo en estas fechas el cambio de ciclo, de temporada, de era, etc. A mí me parece que se han montado los acontecimientos importantes más bien porque el clima de esta temporada en el hemisferio norte, que es el que domina culturalmente, nos lleva inevitablemente a buscar un resguardo. El frío nos obliga a protegernos, encerrarnos, guardarnos en la cueva o en la madriguera y en el caso de algunos incluso de hibernar, pero en todos los casos, significa lo mismo volver al hogar, al cobijo. Creo entonces que estos estados de introspección nos llevan a reflexiones profundas, que a su vez nos traerán cambios profundos y por eso las celebraciones importantes se llevan a cabo en esta temporada. Y así tal como nos sucede a todos los seres vivos en esta temporada fría, cambiamos de piel, de cabello, de plumaje, de forraje, de pensamientos y de costumbres, en fin, de cualquier cosa que nos cubra como coraza. Es evidente que en esta época nuestra piel se reseca mucho más que en cualquier otra época del año. Así mismo nuestro cabello parecerá más seco que nunca y puede que nuestro cuero cabelludo incluso se descame o suelte una especie de caspa que no es exactamente caspa pero que tiene la misma apariencia. Paciencia lectoras y lectores queridos no pasa nada, estamos pasando por el mismo proceso que los árboles cuando se deshojan o que los osos cuando hibernan, estamos en momentos de guardar y no de salir a buscar, no de reproducción. Ya nuestro cabello y piel brillarán en cuanto entre la primavera, ahí si van a ver nomás como nos ponemos re fiesteros, calientitos y llenos de algarabía. Por ello empecé con mi anécdota de Roko, el perro deprimido, porque a final de cuentas estamos más conectados a nuestra naturaleza de lo que creemos. Es más probable que Roko salga de su depresión entrada la primavera y más probable que ahora tenga un ánimo reseco y meditabundo. Así nosotros también. Nuestro cabello y piel no están listos para lucir, brillar y atraer parejas potenciales, están más bien en receso, en resguardo, nos están sólo protegiendo del frío y la sequía. Es importante que usemos más crema en la piel y un champú de hidratación profunda en esta temporada. Unos buenos baños de vapor de vez en cuando también nos caerían muy bien. Saludos a todos y todas, sean felices en mitad del invierno y escríbanme a lasuertedelosfeos@yahoo.com. Foto: Agencias
  • URL copiada al portapapeles