Nuestra imagen externa no lo es todo, pero no abuses. [LA SUERTE DE LOS FEOS]

**Sabemos de sobra que no somos sólo belleza y superficialidad, pero también es cierto que vivimos en un mundo altamente visual  Hugo TORRES  EN ESTE fin de semana me encontré con algún conocido de años atrás que decía, muy ardido él, que las mujeres eran unas ingratas, pérfidas, insensibles, rupestres, malhechoras y de más adjetivos despectivos. Y todo esto porque no lo aceptaban tal como es él. Porque no hay mejor cosa en el ser humano que ser auténtico y responder por lo que somos en realidad y no se cuánta barrabasada que pasaba por su cabeza entre whiskys y botanas. Estas declaraciones filosófico cantineras me detonaron varias reflexiones, sobre todo sabiendo que yo me dedico (como diría el buen Peter) al santo oficio de embellecer gente. De pronto caemos en la superficialidad de nuestro oficio y nos clavamos en los principios de belleza más comunes e inmediatos tratando de estandarizar la belleza física de las personas y uniformando a nuestros clientes o clientas. Lo he dicho aquí muchas veces y lo repito una más, los estilistas o peluqueros o peinadoras o coloristas debemos (por obligación genética) ser creativos y dar a nuestros clientes soluciones y respuestas basadas en sus necesidades reales y concretas. Jamás deberíamos ver a un cliente con cara de Barbie a la que podemos vestir de verde o de morado que resulta lo mismo que la otra güera porque son absolutamente idénticas. Pero regreso a las dolorosas declaraciones del buen feo en cuestión. Mi amigo decía que las mujeres no saben lo que quieren (en eso tiene mucha razón) porque dicen que lo que les importa es un hombre de buen corazón, fiel, tierno, buena persona, amigable que no las deje hablando solas por ver el futbol, que se ría de sus chistes tontos y que se lleve bien con sus amigas y familia (esto por decir sólo el 10% de lo que piden). En todo esto, mi amigo el feo también tiene toda la boca llena de razón. El punto donde tuerce el rabo la puerca es que mi querido querubín no considera que las mujeres y los seres humanos en general, queremos además de gratas compañías, también que sean un poco agradables a la vista. La verdad, debo confesar que mi amigo el feo no es realmente feo, es un tipo con personalidad y cierto perfil agradable. Su gran bronca es que tiene un pésimo gusto para vestirse y mostrarse al mundo. Es insultante pues. De verdad, hace quedar mal al mal gusto. No mi querido feo, la vida no es como la pintas y las mujeres tampoco. Tú eres un caso extremo de desenfado y dejadez. Te quiero mucho como compañero de fiesta pero no se puede andar por la vida con las uñas sucias y los dientes sin lavar, con el cabello seboso de tres días y la camisa con grasa de los tacos del domingo pero de resurrección del año pasado. No es que juzguemos a la gente por su apariencia superficial pero tampoco abusemos del amor de los demás, para ser agradable al ánimo, hay que ser también, al menos medianamente, agradable a la vista. Las chicas son muy exigentes, eso es cierto, pero también hay que darles un motivo para que quieran acercarse y no sólo salir corriendo. Si tú o tu galán tienen este problema, escríbenos a ceabelleza@gmail.com y nos reiremos juntos de él.
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