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05 Feb 2013
Ángel Soriano Narro y la mala fortuna Ya el Presidente Barack Obama recomendó atenerse al sentido común para resolver tanto los problemas cotidianos como los más complejos, y en ese sentido, nuestros funcionarios dan excesivas muestras de poseerlo al salir al paso con declaraciones francamente ofensivas al sentido común, que podrían ser de efeméridis sino fuera por el dolor humano que se ve arrastrado por las sucesivas tragedias en el país. Para empezar, los altos ejecutivos de Pemex se encontraban fuera de sus puestos de trabajo –en otros más cómodos y seguros- y en especial en el extranjero cuando ocurrió la desgracia. Cualquier capitalino y ciudadano común y corriente sabe que en Marina Nacional se ubican las oficinas administrativas de la paraestatal más importante de México, y que en ese lugar no hay áreas de producción ni hay complejos petroquímicos. Sin embargo se informó que “está garantizado el abasto de gasolina”, pues seguramente muchos de desafortunados trabajadores que realizan sus actividades diarias en la Torre y su edificio adjunto, nada tienen que ver con los procesos de extracción, producción, comercialización y transporte del petróleo y sus derivados y, en consecuencia, la explosión en nada afecta la cadena productiva. Luego que los medios de comunicación difundieron que en los sótanos del edificio B había documentación importante, se ordenó a la tropa recopilar documentos con valor para los poseedores de los originales, como el IFE, la cartilla militar, boletos de avión, memorándum de vacaciones, solicitudes de empleo y suspensiones de empleados, pero nada relacionado con la seguridad nacional. Otro alto ejecutivo se trasladó a la funeraria donde velaban los restos de los trabajadores que perecieron y al darles el pésame, les pidió “sentirse orgullosos” de pertenecer a la familia petrolera, en tanto que de las oficinas presidenciales los “cerebros” del gabinete priista trataron de ocultar –y lo siguen haciendo- la información de un desastre que mereció el pésame de todo el mundo porque nadie es capaz de ocultar nada. Y para colmo, el rector de la UNAM, José Narro Robles, otrora experimentado universitario y una voz respetable en el país, pone el punto final al avalar el dictamen oficial que indica que la explosión fue por acumulación de gas, y remata que las personas que murieron “estaban en el lugar inadecuado, fue una mala fortuna”. Es decir, si hubieran estado en Mérida o en Seul, no les hubiera pasado nada. TURBULENCIAS Van al Senado comisionados del IFAI En medio de tantas confusiones y declaraciones francamente risibles, el Senado tiene la ocurrencia de mandar a citar a los comisionados del IFAI para que “aclaren” sus desaveniencias personales que hacen que el organismo cada día pierda más credibilidad…En Oaxaca el dirigente empresarial José Luis Calvo Ziga se comprometió con la Asociación de Tenistas de la entidad a impulsar el deporte en beneficio de la juventud oaxaqueña, y rescatarlos de las adicciones que predominan hoy en el país…Los Transportistas Unidos del Distrito Federal anuncian una serie de movilizaciones en la capital del país con el objeto de exigir a las autoridades que cumplan con los acuerdos de ser incluidos en los programas de transporte masivo en el DF… www.revista-brecha.com vidanacional@yahoo.com

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de El Popular, diario imparcial de Puebla

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