La sombra del gobernador

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04 Feb 2014
Carlos Gómez  Eduardo Rivera Pérez pasará a la historia como el alcalde panista que siempre fue opacado por la figura del gobernador, Rafael Moreno Valle. A diferencia de exalcaldes como Mario Marín o Luis Paredes que supieron brillar con luz propia en sus respectivos trienios ante Melquiades Morales, Eduardo Rivera jamás se atrevió a desafiar la figura de Moreno Valle. El alcalde panista prefirió refugiarse en la sombra del gobernador. Nunca dio la cara ante las embestidas morenovallistas. Una y otra vez prefirió la comodidad del Palacio Municipal antes de salir a jugarse su futuro político. Jamás entendí la estrategia de Eduardo Rivera y éste nunca logró posicionarse como un alcalde eficiente con un importante grupo político y un inteligente jugador de la política poblana. Nadie recuerda un solo proyecto o programa que sea propio. Que tenga el sello de Eduardo Rivera. Rafael Moreno Valle, en cambio, impuso su estilo, sus reglas y los tiempos en los que podría jugar el alcalde. El gobernador prácticamente se convirtió en el presidente municipal de Puebla y ejecutó las obras más importantes de sus primeros tres años en la capital. Las magnas obras de Rafael Moreno Valle sepultaron la figura de Eduardo Rivera. Y es que cuando se recorre la capital poblana luce la transformación emprendida por Moreno Valle con los puentes vehiculares, los viaductos, el cambio radical en la zona Cívica 5 de Mayo. Pero por ninguna parte se encuentra la huella de Eduardo Rivera. Quizá en algunos parques se noten los gimnasios al aire libre pero esa obra no es digna para recordar a un alcalde. Su promesa estrella de pavimentar mil calles en el primer año de su gobierno resultó un auténtico fraude porque jamás se hizo realidad y sus cuentas alegres de los metros cúbicos terminaron como una curiosa anécdota de cómo el edil intentó engañar a los poblanos. La sombra del gobernador le quedó muy grande al alcalde. Nunca pudo correr a su ritmo, ni siquiera intento seguir sus pasos. Eduardo Rivera siempre se mantuvo distante y estático ante el mandatario y éste supo capitalizar el miedo que le tiene. Hoy la cuenta regresiva comenzó para Eduardo Rivera y su futuro luce negro. Cuando Antonio Gali entre al Palacio Municipal entonces empezará la verdadera pesadilla para Eduardo Rivera y su grupo político. El exilio parece el único camino que le queda a Rivera Pérez. Eduardo Rivera echó a la basura tres años de oro en su carrera política. ** ** ** gomezcarlos79@gmail.com @gomezcarlos79

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de El Popular, diario imparcial de Puebla

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