CONTRASTES

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18 Feb 2014
Flavio Sánchez, el primero al banquillo Carlos Gómez Una semana antes de que terminara la gestión de Eduardo Rivera Pérez, el ahora ex director Jurídico y de la Contencioso de la Sindicatura de Puebla, Arturo Flavio Sánchez Rosas no aguantó las ganas, el nerviosismo lo invadió, algo supo, se le apareció el fantasma de DISA y corrió a pedir un amparo contra una orden de aprehensión. El abogado Sánchez Rosas no esperó a la llegada de Antonio Gali Fayad a la presidencia municipal de Puebla y el pasado 7 de febrero acudió al Juzgado Tercero de Distrito para tramitar el amparo 145 / 2014 contra cualquier acción legal que pretenda ejercer en su contra la Procuraduría General de Justicia del Estado. De ese grado es el temor de algunos excolaboradores de Eduardo Rivera Pérez. Ya pocos se acuerdan de hace tres años cuando los marinistas amanecían aterrados con el arribo de Rafael Moreno Valle a la gubernatura de Puebla. Su pasado los persigue hasta la fecha. Y ahora los excolaboradores de Eduardo Rivera –y el propio exalcalde- padecen el síndrome de los marinistas: miedo. Y es que no podía ser de otra forma. La verdadera batalla de Rafael Moreno Valle contra el grupo de Mario Marín se dio en la campaña a la gubernatura del 2010. Después, cuando tomó protesta jugó con ellos, con el tiempo, con las circunstancias y preparó el escenario para exhibirlos. Hoy la situación es peor para Eduardo Rivera y sus ex colaboradores. Rafael Moreno Valle y Antonio Gali no los ven como un grupo derrotado. Son un grupo en potencial rebeldía que deben ser aniquilados políticamente antes del 2015. Por eso no debe extrañar a nadie el nerviosismo del abogado Arturo Flavio Sánchez Rosas. Su miedo es apenas un pequeño reflejo de lo que corre por las venas de Eduardo Rivera y sus excolaboradores. Para ilustrar de mejor forma el caso de DISA y Flavio Sánchez Rosas hay que leer al periodista Ricardo Morales en su columna titulada: “Ayuntamiento en Apuros”. Aquí lo escrito por el periodista: “Tal vez el presidente municipal de Puebla, Eduardo Rivera Pérez no lo sepa pero su administración está a punto de meterse en problemas, debido a la incapacidad de su representante legal, Arturo Flavio Sánchez Rosas, quien para conservar la chamba recurrió a una serie de “chicanerías”, con tal de prorrogar sin fundamento el respectivo pago que se debe hacer a la empresa DISA, con la cual tiene un adeudo que data desde 2005. Sánchez Rosas es de los personajes que logró trascender de una administración a otra, ya que ocupó el mismo cargo durante la gestión de Blanca Alcalá y en gran parte se le retuvo, porque conoce muy bien el tema de la deuda con DISA, empresa que realizó la construcción de uno de los tramos del distribuidor vial Juárez-Serdán en la era de Luis Paredes Moctezuma, “el célebre loquito”. A DISA originalmente se le adeudaban alrededor de 22 millones de pesos correspondientes a trabajos adicionales ejecutados en dicha obra y que avaló la comuna en las últimas sesiones de cabildo de la tristemente célebre administración paredista. Nos guste o no, lo cierto es que legalmente DISA venció en los tribunales a cada una de las administraciones que han sucedido al “loquito”, por eso ahora la empresa no sólo reclama el pago del adeudo, sino también los intereses que se han acumulado a lo largo de los años por no cubrirla, lo que cualquiera haría en un pleito de esta naturaleza. Sánchez Rosas, para dilatar más el asunto y evitar que la comuna que encabeza Eduardo Rivera Pérez sea la que cargue con las consecuencias, recurrió a una serie de conductas que incluso podrían derivar en delitos federales y falsedad de declaraciones”. Hasta aquí la cita. Larga pero necesaria. Ahora tiene sentido el amparo y el miedo de Flavio Sánchez. Y apenas es el primero que irá al banquillo. ¿Quién sigue? gomezcarlos79@gmail.com @gomezcarlos79

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de El Popular, diario imparcial de Puebla

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