Contrastes

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13 Mar 2014
Carlos Gómez La historia de los ex escoltas de Agüera Uno de los círculos que ayer se cimbró fue el de Enrique Agüera Ibáñez. Personajes muy cercanos al ex rector y ex candidato a la presidencia municipal de Puebla no daban crédito de que Rodrigo Augusto Solís Cano y Moisés Cordero Hernández, dos de los ex escoltas de Agüera Ibáñez, fueran autores materiales -junto con Manuel Forcelledo y Leopoldo Camacho- del asesinato de Karla López Albert, hija de un reconocido académico de la BUAP. Testimonios de personas cercanas a Enrique Agüera revelaron que los dos ex escoltas no estaban directamente con el candidato. Ambos ex escoltas eran los encargados de la seguridad de las hijas del rector y su esposa Arminda Bastos. De ese grado era su responsabilidad. Dentro del equipo de seguridad del ex candidato existen personas asignadas a su cuidado y otros están con la responsabilidad de cuidar a las hijas, hijo y esposa del ex rector de la BUAP. Por eso el círculo de Enrique Agüera se cimbró. Todos los actores del feminicidio de Karla López se conocían o se conocieron en el rectorado y campaña del ex candidato porque ahí conocieron a Manuel Forcelledo. La seguridad, la integridad y la vida de las personas más cercanas y queridas por Enrique Agüera estuvieron en las manos de Rodrigo y Moisés. Ambos hacían la función de chóferes y escoltas. Ambos tenían la obligación de responder por la seguridad de la esposa e hijos de Enrique Agüera. Los testimonios de los personajes cercanos al rector indican que ambos ex escoltas estuvieron con Agüera cuando aún era rector de la BUAP. No existen registros si es que ellos fueron dos de las cuatro escoltas de Enrique Agüera detenidos en 2010 en la Vía Atlixcáyotl después de una persecución y consignados inicialmente a la PGR por uso de armas exclusivo del Ejército, aunque después los cuatro fueron liberados. Tampoco se tiene certeza de la fecha en que Rodrigo Augusto Solís Cano y Moisés Cordero Hernández dejaron de prestar sus servicios para el ex rector y su familia, pero eso ocurrió desde el año pasado. Quizá pocos días después del 7 de julio. Ayer el silencio se apoderó del ex rector de la BUAP. Y es que no es para menos. Su familia estuvo en las manos de dos asesinos. Qué respuesta se podría esperar. Ninguna. También se indagó si alguno de ellos dos estuvo contratado en la BUAP, pero no. Ninguno estuvo en la nómina. La historia de los ex escoltas de Agüera dejará mucho qué pensar a aquellos hombres y mujeres que usan guaruras. ¿Quiénes cuidan a ellos y sus familias? Ahí está el caso del ex escolta de Eduardo Rivera que baleó a dos personas en estado de ebriedad. Ahora está el caso de los ex escoltas de Enrique Agüera que mataron a Karla López por 7 mil pesos. Afortunadamente y gracias al gran trabajo del procurador Víctor Carrancá Bourget y su equipo de investigadores estos ex escoltas y Manuel Forcelledo están en la cárcel. Ahora falta saber si las pruebas serán suficientes en su proceso penal. La historia de Karla López Albert aún no termina. Falta la parte final. La sentencia. gomezcarlos79@gmail.com @gomezcarlos79

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de El Popular, diario imparcial de Puebla

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