Pulso Político

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13 Mar 2014
Francisco Cárdenas Cruz “Línea Dorada” resultó “chafa” La costosísima Línea 12 del Metro que cubre la ruta Tláhuac-Mixcoac y cuyo costo fue de más de 25 mil millones de pesos, tuvo graves fallas técnicas antes, durante y después de ser inaugurada, lo que ahora obligó al cierre de 11 de sus 20 estaciones, con lo que cientos de miles de usuarios quedarán sin ese medio de transporte por lo menos los próximos seis meses, en medio de deslindes de responsabilidad de quienes directa o indirectamente participaron en esa obra. Marcelo Ebrard, quien era jefe de Gobierno del Distrito Federal cuando se construyó, asegura estar “limpio, tranquilo y orgulloso” de la llamada “Línea Dorada”, que resultó ser “chafa”, y “generosamente” ofrece colaborar en las investigaciones que se lleven a cabo de lo que fue su responsabilidad directa. Con la intención de deslindarse a toda prisa de las fallas de esa línea, obra que fuera tan cuestionada desde su inicio, el 17 de junio de 2008, hasta su inauguración el 30 de octubre de 2012, acto en el que por primera vez apareció al lado del entonces presidente Felipe Calderón, el ex titular del gobierno capitalino convocó a una conferencia de prensa en su oficina de la colonia Condesa. Reiteró lo que apresuradamente declarara un día antes para deslindarse de cualquier posible vinculación a las fallas que siempre se registraron en la Línea 12 y que, por premura para ser puesta en marcha antes de que concluyera su gestión, fueron corregidas a medias y que más temprano que tarde afloraron de nuevo, peligrosamente, al poner en riesgo la seguridad de los cientos de miles de usuarios. Es la primera ocasión desde que el Metro entrara en servicio hace 45 años, que la mitad de las estaciones de una línea tuvieran que ser cerradas simultáneamente para suspender sus operaciones. El problema generó de inmediato el consabido reparto de culpas entre quienes directa o indirectamente –funcionarios del GDF actuales y anteriores, directivos del Metro, constructores de las empresas y fabricantes de rieles- tuvieron que ver en esa obra y Ebrard fue uno de los primeros. Ayer se esmeró en explicar a los reporteros que si las fallas derivaron de “vicios ocultos” en su construcción, el gobierno capitalino no tendrá que pagar las reparaciones, como si eso fuera un alivio para su sucesor, Miguel Ángel Mancera. ¿Qué son esos “vicios ocultos”?, se le preguntó. Y dijo que “es un supuesto contractual en cualquier obra en general y particularmente en esta que fue tan grande, porque cuando empieza a operar una línea, pueden aflorar muchos problemas” y que será el estudio que inició el GDF el que determine si las fallas son a consecuencia de ello, por lo que de ser así, los constructores deberán cubrir los gastos que requiera. Insistió en que tres empresas alemanas certificaron la seguridad de la Línea y que “es impensable y falso” que se haya puesto en operación sin contar con el respectivo dictamen; que la obra fue objeto hasta de 10 auditorías por parte de la ASF y por la Contaduría Mayor de Hacienda de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal. Alonso Quintana, director de la empresa ICA, una de las que participaron en la construcción, declaró a Joaquín López-Dóriga en su noticiario en Radio Fórmula, que el diseño de los trenes fue cambiado y resultaron incompatibles con los rieles, lo que la empresa que los fabricó niega ya que fueron hechos en colaboración con la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, bajo la supervisión del personal de aquella. www.pulsopolitico.com.mx fcardenas@pulsopolitico.com.mx @MXPulsoPolitico

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