CONTRASTES

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06 Ene 2015

CARLOS GÓMEZ

 

El desastre de los verificentros

Un auténtico desastre resultó el nuevo esquema de verificentros autorizado por el gobierno del estado de Puebla y que mantiene sumamente molestos a los poblanos que han padecido la ineficacia e ineficiencia de los nuevos concesionarios y autoridades.

Mario Rincón González, secretario de Desarrollo Rural, Sustentabilidad y Ordenamiento Territorial, debería tener un poco de vergüenza, dejar de hacer campaña para la diputación federal y ponerse a trabajar y corregir todas las fallas cometidas por los nuevos concesionarios.

La lista de las pifias de este funcionario es cada vez mayor y todo es en perjuicio de miles de poblanos que tienen que padecer un auténtico calvario para poder verificar sus automóviles.

La mentada modernidad y eficacia con la que se justificó el cambio de concesionarios de los verificentros en Puebla fue una promesa incumplida por parte de Mario Rincón.

No hay que olvidar que los nuevos verificentros no fueron concluidos en el tiempo estimado y, tampoco, con la capacidad prometida.

Los hechos hablan más que las palabras y ahí está la suspensión del servicio por la falta de energía eléctrica en los verificentros de Las Torres y el del bulevar Atlixco y 31 Poniente.

Y también están las protestas y paro de labores de los empleados de los verificentros de Atlixco y de la CAPU por la falta de pago y la explotación laboral a la que son sometidos.

A todo lo anterior se deben sumar las múltiples quejas de los ciudadanos por la falta de capacidad de las líneas telefónicas que se pusieron para hacer las citas. Además de que no son respetados los horarios que se dan a los ciudadanos y en promedio deben tardar más de dos o tres horas para poder pasar.

Y cuando algún ciudadano manifiesta su inconformidad, los empleados proporcionan un teléfono para quejas. Lo lamentable es que es el mismo número en el que se hacen las citas y las personas que contestan piden datos personales, placas de la unidad y otra información personal para intimidar a los ciudadanos y jamás se proporciona un número de folio de la queja, ni existe modo de que las personas comprueben que hubo una sanción a los inoperantes verificentros.

Todo es una farsa.

Mario Rincón no tuvo la capacidad de prever todos estos errores y ante las críticas de los ciudadanos prefiere ignorarlos y seguir en su disfrazada campaña rumbo a las elecciones federales de este año.

Mario Rincón se ve como candidato y, posteriormente, diputado federal por lo que ya no le interesa que el sistema de verificación en Puebla sea un desastre.

Lo único que dejó es un precio mayor por el servicio y que el negocio de los verificentros cambiara de dueño.

Ya recibió su premio y será candidato a diputado federal.

Es un premio a su ineficiencia.

gomezcarlos79@gmail.com

@gomezcarlos79

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de El Popular, diario imparcial de Puebla

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