DE FRENTE Y DE PERFIL

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30 Ene 2015

RAMÓN ZURITA SAHAGÚN

¡Tragedias!

Las tragedias en México se producen por dos razones fundamentales, la negligencia y la corrupción.

Una y otra van siempre de la mano y han dejado una enorme cantidad de muertos, tantos como la misma violencia.

Los incendios y las explosiones que provocan la muerte de decenas de personas se está convirtiendo en parte de la vida cotidiana, sin que se ejerza un mayor control sobre quienes los provocan o se aplique un castigo severo a los mismos.

Desde hace mucho tiempo se advirtió que las gaseras son un riesgo al estar cerca de las viviendas de cientos de habitantes y que los vehículos y el equipo que usan debían ser inspeccionados constantemente, para verificar si pasan el control de calidad.

Tragedias van y vienen, enlutan hogares y finalmente no pasa nada, hasta que otro percance ocasiona una reacción similar.

Ahora fue en el Hospital Materno Infantil de Cuajimalpa, donde el saldo inicial da cuenta de siete personas muertas.

Antes de eso fueron los trágicos acontecimientos de San Juan Ixhuatepec en noviembre de 1984 y después el estallamiento en Guadalajara, con saldos de decenas de muertos en ambos casos.

Otra más en San Pedro Xalostoc, municipio de Ecatepec, dejó cerca de una treintena de muertos y el incendio en una guardería del IMSS, en Hermosillo, Sonora, en 2009, con saldo de cerca de 50 niños muertos.

Veracruz y Celaya, Guanajuato, también han sido escenarios de explosiones, que provocaron decenas de muertos, aunque estas provocadas por la acumulación de explosivos

Pero al margen de las más que más víctimas han dejado y del dolor que causan en los hogares de los fallecidos, lesionados y la pérdida bienes materiales, el efecto psicológico que dejan estos eventos es terrible.

Sin embargo, las historias se repiten y una y otra vez, con frecuencia inusitada, sin que las medidas preventivas y de seguridad se implementen en forma correcta.

Por eso, la negligencia y la corrupción aparecen luego de cada una de esas tragedias.

Es entonces cuando se comprueba que las fallas se deben a errores humanos o a un equipo obsoleto, permitido para labores que son aprobadas mediante sobornos o negligencia de las autoridades para corroborar el óptimo funcionamiento de instalaciones, vehículo y preparación del equipo humano.

Cada ocasión en que se produce una de estas tan frecuentes tragedias regresa el recuerdo de las pasadas, mismas que no han sido olvidadas y mucho menos para aquellos deudos de los muertos, familiares de los heridos o quienes sufrieron pérdidas materiales.

La reciente nominación de la priista Claudia Pavlovich Arellano como candidata al gobierno de Sonora, reabrió la herida en los familiares de los niños muertos en la guardería ABC, hace ya casi seis años, en ocasión cercana a los comicios para gobernador de esa entidad.

Un sexenio después, los familiares de los muertos recuerdan como la hoy aspirante al gobierno estatal fue de las personas que avalaron a los dueños de la guardería, mediante una carta de respaldo, en abono de estas personas, lo que indignó a los deudos que pretenden convocar a un boicot en contra de los votos para la priista.

ramonzurita44@hotmail.com

zurita_sahagun@hotmail.com

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de El Popular, diario imparcial de Puebla

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