Adelaida Cocoletzi, heredera de tradiciones centenarias

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12 Abr 2015
 En el municipio de Chiautempan, una mujer adulta es el legado de diversas costumbres que la modernidad ha ido desplazando; el baño de temazcal, tortilla a mano y producción de pulque son su apoyo y sustento CHIAUTEMPAN Alina FERNÁNDEZ Corresponsal MUJERAdelaida Cocoletzi, una mujer mayor de 96 años, quien vive en la comunidad de San José, municipio de Santa Ana Chiautempan, tiene una labor muy activa pese a su edad; lleva a cabo sus labores cotidianas gracias a su buen estado de salud y, además, conserva muchas tradiciones de sus antepasados, entre ellas el baño de temazcal, la producción de pulque y la elaboración de tortilla de maíz a mano. Para ella, su forma de vivir es el resultado de costumbres y tradiciones de sus padres, abuelos y varias generaciones de San José que transmitían sus conocimientos a los más jóvenes. Sus actividades son un legado ante los pasos agigantados que la modernidad impone en su recorrido por diversas poblaciones, sin embargo, para Adelaida es una forma de permanecer firme a sus tradiciones, a sus raíces y a su propia identidad. Un día normal Adelaida comenta que desde muy temprano, su jornada inicia al desgranar sus mazorcas para más tarde poner el nixtamal, el proceso de cocción de maíz que data desde la época prehispánica a partir de cal. Una vez terminado el nixtamal, Adelaida dispone el maíz para transformarlo en masa y elaborar tortillas, “esto es todos los días”, dice con firmeza. De esta manera, su rutina diaria comienza con la preparación de los alimentos en su tradicional cocina de humo, atiende a sus “animalitos”, como ella los llama, entre los que sobresalen gallinas, patos, guajolotes, vacas y borregos. Tiempo después, al filo del mediodía, realiza la limpieza de su vivienda, lava la ropa y los trastes, barre su hogar, construido con suelo de tierra y techo de lámina, riega sus plantas y sus cultivos. Al ser interrogada sobre su platillo favorito, comenta que le gustan los alimentos con gran aporte nutritivo, al tiempo de cocinar unos nopales recién cortados que se encuentran en su propio hogar. “Cuando como carne es de mis animales que están bien cuidados, no me gusta comprar en otro lado, ya que hoy los alimentos contienen muchos conservadores y eso provoca que mucha gente esté enferma”; recalca, “pienso que por lo mismo estoy en buen estado de salud”. “Por eso vivían muchos años” En un breve recorrido efectuado por esta casa editorial en su domicilio, Adelaida muestra el baño de temazcal donde, asegura, se mantiene sana con la ayuda de hierbas. Como un enfrentamiento entre la modernidad y lo tradicional, los hijos de Adelaida han tratado de actualizar sus espacios, su hogar. Sin embargo, ella argumenta que es mejor vivir “como vivían los antepasados”, es decir, privilegia las costumbres que le fueron transmitidas por sus ancestros y con las que ella creció, “por eso vivían muchos años”, justifica. Por si fuera poco, la mujer adulta produce pulque, pues es propietaria de sembradíos de maguey, por lo que la venta de la bebida de dioses, así como la elaboración de tortillas a mano, es su fuente de ingreso. De esta manera, la vida de Adelaida, a poco tiempo de cumplir un centenario de vida, transcurre como una herencia de tradiciones, las cuales día a día tratan de sobrevivir al realizarlas de manera cotidiana, como una forma de preservar sus raíces.

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de El Popular, diario imparcial de Puebla

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