Lunes 13 de Julio de 2015 |
| Alfonso ARMADA Petersburgo novela del tiempo en formol derramándose el cieno de la codicia donde los yates cabecean y Rafael Chirbes mete las dos manos en el muelle y en el marjal. La sirena era pura infancia rumores los obreros entrando en los astilleros saliendo a comer volviendo a atornillar la revolución industrial al casco el porvenir a los salarios horas entre Celtas sin filtro lijando el casco en el que luego sus compañeros de viaje se harían al Gran Sol Malvinas Suráfrica Angola Namibia. Paso bajo el gran depósito con la sirena en el vientre: allí estaba agazapada. Ahora, entre el silencio de las conserveras y las grúas muertas de Barreras AndreiBiely, Mijaíl Bulgákov y los sueños rotos forman una derrama de alquitrán una mancha oleaginosa en la que se refleja un futuro que está aquí desmembrándose como la certeza de que iban a venir otros tiempos menos sombríos. Y vinieron. ¿Y después? En la noche de Bouzas las prostitutas pasean su palmito ante los cierres metálicos de los astilleros: sirenas varadas de Angola Namibia Suráfrica el otro lado del mar los sueños convertidos en pesadilla. |