TÓMELO CON CALMA

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13 Feb 2016
Por: Fernando A. Mora Guillén*
  • Francisco, misionero de paz en un México descompuesto.
  • La Distancia del Bronco con los Medios tradicionales.
Este sábado amanecemos con la visita del Papa Francisco a nuestro país. Francisco viaja a México como misionero de misericordia y paz. En días previos a su visita, SS Francisco destacó que quiere estar cerca de los mexicanos; orar con el pueblo que vive su parte de pesar con violencia, corrupción y otros males que aquejan al país. Está es la séptima visita de un Papa. Las primeras cinco las realizó Juan Pablo II, y la sexta Bebedicto XVI. Sin embrago, esta visita es emblemática al realizarla un Papa latinoamericano. Originario de Argentina, Jorge Mario Bergoglio es hijo de migrantes italianos; Químico de profesión, se abocó a la docencia universitaria tras ingresar al seminario diocesano de Villa Devoto y pasar posteriormente por el noviciado de la Compañía de Jesús donde recibió ordenación como sacerdote en 1969. En 1992 Juan Pablo II lo nombró Obispo auxiliar de Buenos Aires; en 1998 arzobispo, y en el 2001 cardenal. Dos ocasiones fue Presidente de la Conferencia Episcopal Argentina. El arzobispo Bergoglio desarrollo un proyecto misionero con cuatro objetivos fundamentales: comunidades abiertas y fraternas; protagonismo de los fieles laicos; evangelización dirigida a cada habitante de la ciudad; asistencia a los pobres y los enfermos. Hasta 2013, el sencillo arzobispo, usaba el transporte público en sus traslados, vivía en un modesto apartamento y se preparaba sus propios alimentos, fue electo sucesor de Bendicto XVI. Hoy, Francisco llega a un país, en donde la cúpula religiosa esta distante de los fieles; los sacerdotes han cometido abusos contra niñas y niños menores, y la misma distancia los mantiene aislados de la sociedad. Un país que ha sufrido por “su cachito de guerra” reflejado en la violencia, la corrupción y la ruptura de la sociedad. Esperemos que el mensaje de misericordia que transmita y las oraciones de Francisco cerca de los mexicanos, sirvan para sanar un poco las grandes desigualdades y resentimientos. Mucho de la situación que hoy vive la Iglesia Católica en México, se ha reflejado en la desorganización de esta VII Visita Papal; lo que ha quedado a la vista de todos como nunca antes había sucedido. Los grandes dispendios publicitarios de las autoridades civiles ya sea los Gobiernos estatales o municipales, dejan de manifiesto los dispendios y lujos de la Iglesia y de la Sociedad. No estoy seguro que al paso de los días, Francisco se sienta contento en México; ya que por su modo de ser y proceder, considero preferiría estar cerca de las gentes; rezar y vivir la pena de los familiares de las víctimas de la violencia; así como de los abusos de algunos clérigos que han dejado en mal a la Iglesia Católica, la Institución más antigua de nuestra sociedad. Tómelo con Interés.- La mañana del jueves, amanecimos con la información de un motín en el Penal de Topo Chico. Una vez más, a la luz del mundo, el sistema penitenciario mexicano se observa endeble y rebasado por la delincuencia organizada. Quizá, las cosas hubieran sido de otro modo, en una entidad en la que existiera la colaboración entre los distintos niveles de gobierno. Sin embrago, desde su arribo a la Gubernatura de Nuevo León, Jaime Rodríguez ha intentado imponer un nuevo estilo de gobierno. El mandatario de Nuevo León, ha querido recomponer con la bandera independiente las instituciones del estado, formando en pocos meses, una policía a la que hasta el miércoles pasado tenía más confianza que a la policía federal. Ha basado su gobierno a partir de la sociedad y de las redes sociales, marcando una severa distancia de los medios tradicionales, a quienes no solo retiró cualquier campaña de difusión; sino que incluso ha obstaculizado su desempeño en el quehacer informativo diario. Ahora, queda en claro que no se puede gobernar sin aliados que nos faciliten el informar, y transparentar la gestión, como lo son los medios de comunicación cuando se desempeñan objetiva y éticamente. Sin temor a equivocarnos, lo que hoy ha sucedido en Nuevo León, servirá de base para que los nuevos gobiernos, marcando sí una línea de distancia y respeto con los medios de comunicación, construyan una alianza para como herramientas de difusión, aprovechar los espacios e informar a la sociedad. Las cincuenta vidas de Topo Chico no pueden quedar impunes, y la autoridad debe dar la cara y estar cerca de las familias de los muertos. Es hora de que Jaime Rodríguez muestre su estilo de toma de decisión y responsabilidad, y se aboque a fortalecer los acuerdos y el actuar involucrando a los tres niveles de gobierno. Correo: tomeloconcalmacolumna@gmail.com Twitter: @Fernando_MoraG Facebook: Fernando Antonio Mora * Maestro en Comunicación Institucional por la Universidad Panamericana. Socio Fundador del Colegio Nacional de Licenciados en Periodismo.

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de El Popular, diario imparcial de Puebla

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