El circo del PRD

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09 Mar 2016
Carlos Gómez El Partido de la Revolución Democrática (PRD) en Puebla se convirtió en un verdadero circo.

Hay de todo, desde payasos, malabaristas, magos y por su puesto los dueños del circo.

Esos dueños –dos para ser precisos– mandan a sus payasos a escena para distraer un poco al público electoral.

El dueño de la franquicia original no quiere perder la carpa y el terreno que desde años le fue entregado en comodato.

El otro dueño tiene a sus payasos en el Congreso del Estado, el Capcee y la Cámara de Diputados Federales y trata de inventar a su propia estrella del show para las elecciones del 5 de junio.

No importa que su show sea vulgar y fuera de guión.

Su intención es adueñarse de la función principal para que el payaso que un día ocupó un asiento en el Cabildo de Puebla decline por el gallo del PAN.

Ese es el verdadero objetivo.

Pero si ese payaso no puede agandallarse el papel de candidato, entonces ya se tiene un plan B y ayer otro de sus payasos ya pidió licencia en el Congreso del Estado para arrebatar el papel protagónico de candidato.

Del otro lado, el dueño original de la franquicia tampoco se queda atrás y ya declaró la guerra a su ex socio y hoy rival.

Ya tiene dos cartas para su show. Ambas de mejor nivel pero sin posibilidades de triunfo. Eso sí, cualquiera de esas dos cartas no declinará por el gallo del PAN y harán todo lo posible por arruinar la fiesta a los azules. En tanto el PRD sigue como un gran circo. Ya nadie toma en serio a ese partido en Puebla. El dueño de la franquicia original prefiere esperar hasta dentro de dos años para lanzarse a escena. Por ahora mueve a sus títeres en esa guerra contra su ex socio. Ya le dio un par de cachetas muy acertadas, y una que otra mordida, que hicieron reír al público priista. Pero pronto le devolvieron esas cachetadas al público priista con nuevos actores vestidos de rojo y turquesa. Y ahora el pleito otra vez entre los payasos amarillos. Y todo por el terreno y la carpa de lo que queda del circo perredista. Hoy parece que vale muy poco pero en el 2018 su precio subirá un poco más y por eso la pelea. Es triste ver que los payasos se hayan adueñado de una franquicia partidista. Uno de esos payasos ya es hasta precandidato. En lo oscurito le pusieron la nariz roja y el traje amarillo de precandidato. Falta que salga escena. Pero en el circo todo puede ocurrir. Aún faltan varios actos por presenciar. Sigamos presenciando la función.

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de El Popular, diario imparcial de Puebla

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